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19/Jun/2008
 
 
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Teatro Trasladando fiesta patronal de Santa Clara a Lima, con nervios de toro teatraliza lucha de identidad.

Virgen Suelta en Plaza

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Ni visión utópica de la cosmovisión andina, ni satanización de la urbe: confrontación de ambas realidades.

¿Para qué volver, luego de treinta años? Hace tiempo dejaste atrás, Lucero, tu pueblo, tu adolescencia y tu amor. Tan chico todo, tan pobre. ¿Eso existe aún?, te preguntarás. Tanta tierra en medio. Porque a ti, Lucero, que ya eres una mujer, te separan de aquello treinta años. Y aún así, quieres volver. ¿Para qué?

Para que te reciban los sonidos del yambé y el saxo, del pinkullo y la tinya. Del cuerno de toro que convertido en huajra hace música y avisa que ya la Virgen va a pasar. Has escogido la fecha en que la santita Clara se pasea sobre los hombros de la comunidad para ser tú también como una aparición. O para disimular tus pasos entre los de la chonguinada y la huancadanza que las calles bailan. Has regresado, Lucero. ¿Para qué?


 


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