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Cultural Libro sobre el Presbítero da coordenadas y explora romances que trascendieron el más allá.

Plano Astral

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Las ciudades siempre albergan amores olvidados; el Cementerio General Presbítero Matías Maestro, una ciudad de muertos, no es la excepción. Doscientos años de existencia no le han quitado la vigencia como receptáculo de sentimientos amorosos. José Carlos López, director de Mixmade, es un buen ejemplo. Su historia de amor con Mariela Cardozo, su actual esposa, se inició inesperadamente ahí, lo que demuestra que incluso donde Tánatos reina, Eros revolotea y dispara a diestra y siniestra sus caprichosas flechas.

Un buen ejemplo de amores inmortales es el de Pedro Zulen –enterrado en el Presbítero– y Dora Mayer. O el de Sofía Bergmann de Dreyfus, que murió en París “joven y mártir”, como dice su epitafio. Su esposo, el magnate Augusto Dreyfus, mandó a traer el cadáver en barco desde Francia sin contar con la ojeriza de los hados: una epidemia determinó que el cuerpo de su amada fuera a dar al mar. Doblemente dolido, el esposo mandó a levantar un impresionante cenotafio rodeado de cuatro apoteósicas esculturas de bronce en memoria a su amada.

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Plano del Cementerio General Presbítero Maestro facilitado por J.C. López y Mixmade Producciones Editoriales. La simetría que domina el conjunto, apreciable a simple vista, lo asemeja a una ciudad.

Y el amor suicida no está excluido, las tumbas contiguas de María Subiria Briceño y Alejandrino Aparicio Subiria, dos primos hermanos, lo testimonian. La familia se opuso al matrimonio solo para entregarnos una versión peruana de Romeo y Julieta: él se suicidó por amor el 12 de octubre de 1955, ella veintiún días después. Para aceptar el amor prohibido la familia tuvo que sufrir sus muertes.

Lo concreto es que en medio de tanta muerte el amor es más que un fantasma y continúa granjeando rutas insospechadas para florecer. No se trata solo de José Carlos y Mariela o de amores antediluvianos, sino de la cercanía que existe entre Eros y Tánatos. Ya bien sabía Quevedo que el amor suele vencer a la parca. Y para que el tema quede latiendo al infinito, como estos amores inextinguibles, qué mejor que recurrir a sus palabras: “Su cuerpo dejará no su cuidado; / serán ceniza, mas tendrá sentido; / polvo serán, mas polvo enamorado”.


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