Política Congreso cerró legislatura con debate constitucional en punto ciego.
La Carta Tranca (VER)
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Para constitucionalista Domingo García Belaunde debate parlamentario fue estéril. |
Primer indicador de gestión presentado por el Congreso en el período 2007-2008: 174 leyes y resoluciones legislativas publicadas.
“Ese argumento es para dar vergüenza”, responde el constitucionalista Domingo García Belaunde. “Es ridículo”.
Un Parlamento moderno, sostiene, “no es una máquina de leyes ni una fotocopiadora. Su labor hoy en día es control, fiscalización, investigación y, en último lugar, legislación. Lo que no pueden producir se lo deben delegar al Ejecutivo. Tienen en cambio que ser muy escrupulosos en revisar al milímetro todo decreto legislativo, cosa que nunca hacen”.
Si esas hubieran sido las circunstancias quizás el Parlamento se ahorraba el penoso circo que clausuró la legislatura, cuando los parlamentarios nacionalistas aprovecharon en el pleno el pedido del aprista José Carrasco Távara para discutir el retorno de la Constitución de 1979 y exigieron debatir la modificación del capítulo económico de la Carta Magna. Al final las reformas que ni siquiera habían madurado en la Comisión de Constitución presidida por Javier Velásquez Quesquén (ver más en Mar de Fondo) también se fueron al traste.
La confusión pareció extenderse a la presente semana. El domingo 15 el secretario general del APRA, Mauricio Mulder, anunció que se entregaría a los 36 parlamentarios oficialistas la copia del proyecto constitucional del 2001, que también sucumbió. Al día siguiente el premier Jorge del Castillo respondió que mejor se olvidaban del asunto. Poco se podía hacer a la luz de un hemiciclo atomizado.
García Belaunde ejerce de aguafiestas en la revalorización de dicho documento. “En el 2001 se aprobó una constitución desde adentro. La comisión hizo un documento que era un desastre. No por malo sino porque inorgánico, extenso y repetitivo. Si ahora dicen que la Constitución del 79 era populista, esta lo era mucho más. Al final reventó porque era inviable. El único que no se dio cuenta era el presidente de la Comisión que era el señor (Henry) Pease, que se miraba el espejo”.
Pero en algo coinciden el jurista y el ex parlamentario. Pease le dijo al diario La República: “lo que se tenga como texto constitucional debe tener abrumador consenso. Si no, que no se dé”.
La paradoja es que, a grosso modo, la idea sería recuperar la esencia del 79 y conservar el capítulo económico de la del 93. Y el capítulo económico del 79 es lo que más les interesa transplantar a los humalistas.
Para García Belaunde lo último es imposible porque “el capítulo económico del 79 es ecléctico. Por un lado no quisieron negar, por falta de votos, lo que dejaba el gobierno militar. Pero por otra parte le abrieron la puerta a la parte privada, en una especie de sistema mixto. En la época fue un gran avance pero tuvo muchas críticas. Hoy día es imposible porque el estatismo se ha ido al piso. O soy un iluso que sigo utopías o acepto la realidad”.
Por lo demás, considera que son aspectos claves del texto de 1979 la bicameralidad (“los congresos unicamerales solo han funcionado en países pequeños. ¿Cuál es el problema? ¿Que es muy caro? La democracia cuesta”), su capítulo sobre tratados (“cuando hay dudas sobre su constitucionalidad, se aprueba en dos legislaturas y queda incorporado”) y, en general, su modélica estructura.
De la Constitución del 93 rescata el estricto ceñimiento al presupuesto. Otras de sus graves deficiencias, como la eliminación de las regiones y los municipios, fueron corregidas posteriormente.
¿Cuáles serían las salidas? Considera que por el momento se perdió la viada para hacer un texto “refundido”, y la reciente experiencia de las constituyentes en Venezuela, Ecuador y Bolivia es suficiente para desanimar a cualquiera de esa fórmula.
Al final, insiste, una constitución simboliza las reglas de juego en un acuerdo político, en un momento determinado. “A la del 79 hoy la llaman izquierdista y la izquierda no la firmó. Enrique Bernales comentó que consagraba el imperialismo. Luis Bedoya recorría las calles diciendo que la hizo el PPC y ahora dice que es hechura del APRA. Es el mundo al revés”.
La nostalgia por esa constitución persiste todavía en sectores del partido oficialista y representantes como Aurelio Pastor, que también sugirió irresponsablemente cerrar el Congreso, pasaron varios meses obsesionados con su reposición. De repente con el papelón de la semana pasada piensen distinto. No importa si las constituciones son textos viejos, insiste García Belaunde, lo relevante es que se mantengan vivas. “Sería una locura reestablecerla íntegramente. Es como meterse en una casa que ha estado cerrada veinte años”, compara, “y se cae a pedazos”. (Enrique Chávez)
Balance Legislativo
Julio 2007-Junio 2008¿Qué se aprobó?
- 174 leyes de 1,023 proyectos presentados. Entre ellas la de pérdida de dominio, la que modifica la validez del DNI, la que homologa los sueldos de docentes de las universidades públicas y la que permite el divorcio en municipios y notarías. También la ley de saneamiento financiero de los prestatarios del Banco de Materiales, la que crea el Sistema Nacional de Inspecciones Técnicas y se autorizó el ingreso de personal militar de EE.UU.
¿Qué sonó?
- El desafuero de la congresista oficialista Tula Benites y la exculpación del fujimorista Ricardo Pando. El caso del congresista “mataperro” Miro Ruiz.
¿Qué se archivó?
- El 26 de mayo se archivó en la Comisión de Constitución el proyecto que buscaba instaurar el voto facultativo. Siete votos de Unidad Nacional, el fujimorismo y el Partido Nacionalista sellaron su suerte, ante la airada protesta del Partido Aprista que solo alcanzó cinco votos.
¿Cómo Votaron?
- La ley de pérdida de dominio se aprobó con 74 votos a favor de los apristas, un sector de Unidad Nacional, UPP y el fujimorismo, mientras el nacionalismo se opuso. La ley de divorcio dividió a las propias bancadas ya que se aprobó con 57 votos a favor del Apra, UN, UPP, en tanto que un grupo minoritario de apristas se opuso, al igual que Fabiola Morales (UN) y Santiago Fujimori (GF). La norma que favorece a los deudores del BM recibió el respaldo del APRA, el fujimorismo, Alianza Parlamentaria y un sector de UPP. Los nacionalistas se opusieron. En la autorización del ingreso de militares de EE.UU., hubo un bloque férreo encabezado por el APRA, UN y el fujimorismo, pero fue rechazada por los nacionalistas.
La única vez que apristas y nacionalistas coincidieron fue en la votación para desaforar a Tula Benites.
En el Tintero
- La ley de carrera judicial y la del empleo público. La del reparto de utilidades mineras, de carrera judicial, de carrera pública y la elección de miembros del BCR. Además, no se aprobaron los proyectos sobre el retorno a la bicameralidad, renuncia del cargo de congresistas y la renovación por tercios del Parlamento. (M.A.)