Historia Tesoros y secretos del Templo de Chavín de Huantar alistan nueva morada en flamante Museo Nacional.
Chavín Cambia de Cara
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Moco milenario. .-Las cabezas clavas representarían la transformación del hombre en felino, gracias a la ingesta nasal de alucinógenos cuyas manifestaciones somáticas se aprecian en piezas como esta. |
En un restaurante semiclandestino de Huaraz, el Huascarán puede ser también el nombre de un postre de ímpetu conservacionista. En su tentadora carta, El Rinconcito Minero ofrece bajo ese apelativo un imponente “omelette” cubierto de helado que se derrite a ritmo de nevado. Demasiado rápido, se entiende. Chiste cruel o denuncia involuntaria, tal versión gourmet del calentamiento global remite inmediatamente a los moribundos nevados que en la ruta de Huaraz a Chavín de Huantar muestran al aire la indecencia de sus entrañas rocosas. Y es precisamente en Chavín de Huantar, en un alarde de entusiasmo vital entre tanta agonía, donde está pronto a inaugurarse el más reciente atractivo de la arqueología peruana.
Con una inversión de seis millones setecientos mil soles, el Museo Nacional Chavín se alza a las afueras del pueblo del mismo nombre con tres objetivos principales: preservar, investigar y difundir. Así lo explica el director científico del Museo, Christian Mesía Montenegro, joven arqueólogo de currículo nutrido, quien desde el año 2000 viene trabajando en Chavín, sitio al que dedicó su tesis de doctorado obtenida en la Universidad de Stanford. Experto en el Período Formativo Andino, Mesía se declara seguidor de Tello y resume en una frase la importancia del templo de Chavín: “Es el sitio arqueológico en el que los peruanos nos podemos reencontrar como pueblo, como nación, sobre todo al ser el Perú un país fraccionado, de cientos de naciones”.