miércoles 18 de septiembre de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2033

26/Jun/2008
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre JusticiaVER
Acceso libre EntrevistasVER
Acceso libre CorrupciónVER
Sólo para usuarios suscritos Economía
Acceso libre PremiosVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Salud y BienestarVER
Sólo para usuarios suscritos Tecno Vida
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2300
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Fútbol Sin fútbol, sin puntos y sin Mundial. Radiografía de una catástrofe con nombre propio: Burga.

El Peor Perú

Ampliar imagen

Burga: se cree el dueño de la pelota.

Perder 6 a 0 es recordar la derrota más pérfida que recibió la selección peruana en su historia, ante Argentina en el ’78, y todo lo que conlleva en el inconsciente del hincha local: jugadores comprados, falta de vergüenza deportiva, un escándalo que 30 años después aún permite investigaciones, es decir, el súmmum de la infamia.

Si un estudioso del futuro redactase los anales del fútbol de los siglos XIX, XX y XXI es probable que el Perú reciba sólo dos menciones, ambas en páginas negras: la tragedia del Estadio Nacional (24 de mayo de 1964, 328 muertos) y la descarada echada en el torneo más corrupto de la historia. No ha sido otro nuestro protagonismo en el balompié, anécdotas aparte. No se trata de desmerecer a nuestras figuras, pero que cada 40 años surja un Lolo Fernández o un Cubillas no nos hace una cantera de talentos, precisamente. Nuestro diferencial, en cambio, ha sido la felonía. El Salvador pudo perder 10 a 1 ante Hungría en España ’82, y Zaire 9 a 0 ante Yugoslavia en Alemania ’74, pero no los compraron. Es distinto. Es la diferencia entre ser malo y quererse un poco y ser bueno o malo pero no quererse nada. Abandonar la camiseta de un club que te paga por jugar es hasta entendible en un país donde la deontología parece un insulto contra el espíritu criollo. Traicionar a tu selección, sin embargo, es ir un poco más allá, es ponerle precio a eso que el romanticismo hace invaluable. Por eso nos recordarán. En Brasil, principal damnificado del 6-0 ante Argentina, ya que implicó su descalificación por diferencia de goles, degollaron gallinas en las puertas de los peruanos residentes. ¿No es ese el apelativo con el que nos caracterizan nuestros vecinos?


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista