Sociedad El viaje de vuelta de la inmigración: los que cruzaron el charco hacia el Perú.
Europeos Que no Retornan
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Doble sabor nacional del Sabrina Apitz y Francois Rambaud, de Alemania y Francia. |
Al cierre de esta edición, seguían sucediéndose las reacciones a la llamada “ley de retorno” europea: a saber, las cancillerías de Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia expresaron su preocupación a través de una carta y el Congreso peruano emitió una protesta oficial.
Diplomacias aparte, la única medida concreta hasta el momento ha sido la decisión de la Organización de Estados Americanos (OEA) de enviar una misión de alto nivel a discutir la medida en el Pleno de la Eurocámara –aquí también ha habido mucha iniciativa peruana–, para “buscar soluciones prácticas, a través del diálogo” a una normativa que podría cambiarles la vida a 8 millones de latinoamericanos y cientos de miles de peruanos que no han podido formalizarse: tal vez la mitad de los 551 mil 189 connacionales que actualmente viven en Europa, según un reciente estudio conjunto del INEI (Instituto Nacional de Estadística e Informática), DIGEMIN (Dirección Nacional de Migraciones y Naturalización) y la OIM (Organización Internacinal para las Migraciones). Un primer argumento podría ser, digamos, avisar a que sólo en el territorio peruano, a finales del 2006, la DIGEMIN calculaba en 20 mil 798 el número de residentes extranjeros en situación irregular –contra 15,887 residentes legales–. Otra buena razón sería la hospitalidad: lo reafirman los propios europeos que han hecho vida en el Perú. Y el Perú, que ha hecho vida en ellos.
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Peruanos Retornables.- Las ocupaciones que más viajaron. Derecha, hombres y mujeres salieron casi por igual. |
La U De La Unión
“En Holanda hay vacas. No hay otra cosa u otra comida. Vacas, queso, leche, nada más”, dice el pintor Gam Klutier, 27 años en el Perú. “En cambio este es un país que tiene muchas cosas a su favor, que puede vivir de su agricultura. Tiene una tierra limpia, que es la única cosa que ahora están buscando los gringos”. Su pintura no sería lo que es sin el trance peruviano. “Como artista, ha abierto unas cosas en mí mismo que jamás habría encontrado en Holanda. El impacto que hizo este cambio en mi vida fue muy grande”. Además le gusta cómo le queda el chullo.