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Internacional Política colombiana fue liberada en impecable operativo de inteligencia militar tras 6 años de cautiverio. Días antes, CARETAS conversó en exclusiva con su madre, Yolanda Pulecio.

Ingrid Betancourt Libre: “Nuestro rescate es una señal de paz para Colombia” (VER)

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Ingrid Betancourt reencontrándose con su madre Yolanda Pulecio enla base CATAM de Bogotá.

Lo primero que hizo el Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, al llegar a la mesa en el auditorio del Hospital Infantil Universitario de San José en Bogotá, fue excusarse por la tardanza. Los aplausos de los asistentes a la inauguración casi no lo dejaron terminar. Después de todo, su atraso se debió a la confirmación de que una operación militar había rescatado a quince rehenes de las FARC (ver recuadro). De ellos, el nombre más conocido y símbolo de las víctimas de la guerrilla es la ex candidata a la Presidencia, Ingrid Betancourt: la captura de esta política franco-colombiana desde el 23 de febrero del 2002, ha sido ampliamente seguida por el ojo internacional y su caso fue tomado personalmente por los gobiernos de Francia y recientemente de Venezuela. Y mientras un Padre Nuestro y tres Ave Marías fueron rezados por todos los presentes en el mentado evento presidencial de Uribe, Betancourt y los demás rehenes eran trasladados desde la base aérea de Tolemaida, a cuarenta minutos de Bogotá, hasta la base militar de Catam, en la capital.

“Somos el Ejército Nacional. Ustedes están libres”


Luego de repetir a una radio militar las palabras que escuchó de boca de sus libertadores, Ingrid Betancourt rompió a llorar. “Nos sacaron con grandeza”, había dicho antes. Esa fue su primera declaración.

En un comunicado de la presidencia de Colombia, el Ministro de Defensa informó que los quince secuestrados "fueron rescatados en una operación en donde se logró infiltrar la primera cuadrilla de las FARC, la misma cuadrilla que ha mantenido durante los últimos años a un grupo numeroso de secuestrados en su poder (...) A través de diferentes procedimientos se logró, también, infiltrar al secretariado". Según las informaciones reveladas, una vez dentro, se logró que los cautivos se reunieran en un solo sitio dentro del departamento de Guaviare, con la intención de trasladarlos al sur del país donde se encuentra el jefe de las FARC, “Alfonso Cano". "Se coordinó, también, que el propio alias 'César' y otro miembro de su estado mayor, viajaran, personalmente, con los secuestrados para entregárselos a 'Cano'", explica el documento oficial. El helicóptero ruso, blanco y rojo, era en realidad del Ejército Nacional. Y mientras Betancourt y los otros eran conducidos a su ansiada libertad, ‘César’ y demás miembros de la guerrilla se dirigían directo a las autoridades judiciales para ser procesados.

La Espera


Melanie y Lorenzo, hijos de Betancourt, y su hermana mayor Astrid, tomaban un avión desde su hogar parisino a Bogotá, luego de hacer una declaración junto al Presidente Sarkozy. Pero cuando finalmente la puertezuela del avión se abrió en la base de Catam y apareció una delgadísima Ingrid, su madre, Yolanda Pulecio, la esperaba a los pies de las escaleras, para recibirla a la libertad con un abrazo. Ahí estuvo también Juan Carlos Lecompte, esposo de Betancourt. Tras ellos, los otros catorce secuestrados recibieron los aplausos del pueblo que los esperaba.

Apenas días antes, doña Yolanda no podía imaginar que esta liberación estaba siendo concretada por la Inteligencia colombiana. En su elegante departamento bogotano, ubicado frente a la residencia del Embajador de Estados Unidos, recibió a CARETAS. En esa extensa conversación -la última con algún medio antes de la liberación de su hija- Pulecio habló de su lucha incansable alrededor del mundo por recuperar a Ingrid. También sobre la situación política de una Colombia que no quiso abandonar por ser donde esta andaba perdida, y sobre su fe. Su redescubierta fe; lo único que la mantenía durante el día.

“Yo soy muy religiosa, pero antes no lo era tanto”, contó doña Yolanda. “Un día me llamó un señor para decirme que la Virgen se le aparecía y le decía cosas de Ingrid. Yo pensé que estaba loco. Pero me seguía llamando y otro día, un sábado, me dijo que quería que yo fuera a una misa a un sitio donde se había aparecido la Virgen. Acepté. Una señora vino por mí y me llevó a un lugar como a tres horas de aquí, cerca de un pueblo llamado Caques, donde me encontré con veinte buses de gente de todas las clases sociales subiendo a una ermita. Cuando yo subí me recibió un hombre que me dijo que tenían una imagen de Cristo que encontraron en una alcantarilla y que les había hecho milagros. Me la dio, para que la acompañe hasta que salga Ingrid, me dijo. Yo le puse una foto de ella que le tomé, y le rezo. Creo que me va a hacer el milagro”.

Poco antes de despedir a sus visitantes, doña Yolanda confesó que había esperado que la liberación de su hija fuera en mayo, mes de la Virgen. Luego en junio, que estaba ya en sus últimos días. Y que, finalmente, algo le decía que julio sería el mes en que volvería a ver a su hija. Ese momento llegaría el segundo día de este mes.

Se le puede llamar fe o suerte. O simplemente, intuición de madre.

(Ver entrevista completa a Yolanda Pulecio en la edición impresa. )

Lista Libre


Ingrid Betancourt, Marc Gonsalves, Thomas Howes, Keith Stansell, Teniente Carlos Bermeo, Subteniente Raimundo Malagón, Sargento José Ricardo Marulanda, Cabo William Pérez, Sargento Erasmo Romero, Cabo José Miguel Arteaga, Cabo Armando Flores, Cabo Jairo Buitrago, Sub intendente Jonh Jairo Duran, Sub intendente Vianey Rodriguez, Subintendente Armando Castellanos.


 


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