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Justicia Con las cartas sobre la mesa, Hermoza Ríos propina duros golpes a Fujimori y Montesinos.

Cantó Nicolás De Bari (VER)

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Dispuesto a dar bastonazos, el general Hermoza llegó al tribunal sereno, pero con ganas de cantar.

El ex comandante general del Ejército y ex presidente del Comando Conjunto, Nicolás de Bari Hermoza Ríos (74), llegó a la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes) ayudado por un bastón de madera.

Tomó asiento en la Sala de Audiencias y cambió el bastón por un maletín de cuero negro. Su expresión sobria y hasta adusta era opuesta al vendaval histriónico que Vladimiro Montesinos desató la semana anterior (CARETAS 2034).

De saque despejó las dudas: “Vengo con el ánimo de colaborar con la justicia”. Ese día, el único general que ha comandado el Ejército durante seis años interrumpidos (1992-1998), cantó como su casi homónimo baladista italiano.

Cuando el fiscal supremo adjunto Avelino Guillén le preguntó en qué circunstancias se enteró del asesinato de nueve estudiantes y un profesor de la universidad La Cantuta, el 18 de julio de 1992, Hermoza reveló: “Al día siguiente, el señor Montesinos me comunicó por teléfono que había habido ahí una incursión de gente del SIE (Servicio de Inteligencia del Ejército). Me dijo que había terminado con muerte de estudiantes”.

“¿Fujimori fue informado de lo acontecido?”, repreguntó Guillén. Hermoza dijo que sí. “Le pregunté (a Montesinos) si (Fujimori) ya tenía conocimiento. Me dijo ‘ya tiene conocimiento de los hechos de esta madrugada’”. El ex Presidente dejó de ‘cabecear’ por un instante y lanzó una mirada de asombro al quien fue conocido como el ‘general victorioso’.

Su declaración colisiona con la de Fujimori, quien en la audiencia del 12 de diciembre aseguró que Montesinos le informó recién en 1993 que el Grupo Colina había sido autor de la matanza de La Cantuta (CARETAS 2007).

Por otro lado, refuerza la hipótesis fiscal de que Fujimori, en su calidad de Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, al no adoptar sanciones contra del llamado ‘Escuadrón de la Muerte’, encubrió los asesinatos.

Cabe recordar que el gobierno de Fujimori ensayó toda clase de teorías inverosímiles sobre la desaparición de los estudiantes entre 1992 y 1993. Desde la tesis del ‘autosecuestro’ hasta negar la existencia del Grupo Colina.

Incluso el propio Hermoza Ríos dijo en junio de 1993 a la comisión del Congreso Constituyente Democrático (CCD) que nunca se había realizado un operativo militar en La Cantuta el 18 de julio de 1992.

En 1995, como se recuerda, Fujimori firmó una Ley de Amnistía que excarceló a los miembros del escuadrón militar y que ahora, 13 años después, es uno de los indicios claves del Ministerio Público para acusarlo.

El último lunes, el abogado César Nakazaki alegó que Hermoza nunca había declarado en contra de Fujimori. La contradicción entre lo dicho por el general y lo declarado por Fujimori en el tribunal en diciembre pasado deja en evidencia un claro conflicto de intereses por parte del letrado, que defiende a ambos. Este aprieto podría llevarlo a tener que decidir con qué cliente se queda.

No es la única contradicción. En setiembre del 2001, Hermoza, que ya estaba recluido en el Penal San Jorge, dijo al vocal instructor José Luis Lecaros que: “basado en mi experiencia como militar y Presidente del Comando Conjunto considero que un grupo de dicha magnitud (Colina) no podía actuar sin el consentimiento del presidente”.

Sobre Montesinos dijo el último lunes: “lo que estuvo mal fue el abuso del poder que hizo”. Lo acusó de hacerle creer al entonces presidente que Hermoza se oponía a un acuerdo de paz con el Ecuador y que se inclinaba, en cambio, por una solución militar. El rumor se hizo público y al poco tiempo, contó el general, “ya no me contestaban el teléfono ni el jefe del SIN (Julio Salazar Monroe) ni Fujimori”.

En otro momento del interrogatorio, el fiscal Guillén logró arrancarle una declaración que flaco favor le hará al ex mandatario. Al ser preguntado sobre si Montesinos conducía el SIN, Hermoza dijo un rotundo: “así fue”.

También reconoció que el entonces asesor tenía injerencia en el campo militar “desde el punto de vista de la inteligencia”. Agregó: “entonces el SIN a partir de ese momento (1992) tiene que producir inteligencia en los campos no militares y en los campos militares apoyándose en las Direcciones de Inteligencia de todos los institutos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional”.

Esto coloca a Montesinos muy cerca de la candela de los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta, ambos operativos militares.

Finalmente fue claro en establecer que tanto la DINTE así como el SIE (órgano militar donde según dijo pertenecían los asesinos de La Cantuta) informaban de sus resultados a Montesinos

En el 2005 Hermoza fue condenado a 8 años por enriquecimiento ilícito y tiene procesos abiertos por los crímenes de Barrios Altos, La Cantuta, El Santa y Pedro Yauri. ¿Por qué habló ahora? A Fujimori debe pesarle aquel alegato de defensa que presentó el año pasado ante la Corte Suprema de Chile. Allí el ex Presidente le dio la espalda al Ejército y responsabilizó a Nicolás Hermoza, el comandante general que decidió mantener en el cargo durante seis años consecutivos, de las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta. En este concierto era de esperarse el bis del general. (Patricia Caycho)

La Treta del Doc


El comportamiento de Vladimiro Montesinos tiene más de una explicación. La psique limeña es proclive a celebrar la verborrea de datos paporreteados con temple y seguridad. Nos dejamos llevar por primeras impresiones sin averiguar la veracidad de los hechos. Colectivamente no creemos en la verdad obvia o la evidencia contundente, así esté en nuestras narices, pero sí le abrimos la puerta a lo increíble, oculto e incierto, a consultar brujas y shamanes. Por eso Montesinos Torres usó estas tretas, pues conoce estas características al dedillo.


 


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