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Historia El auge del guano prendió la mecha en el siglo XIX.

Bonanza y Broncaza

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“Alegoría representando la América durante el año de 1872” (Delfín O. Blanco, 1895). El cuadro caracteriza el progreso material y las desgracias que acaecieron al Perú hacia el final de la opulencia generada por el guano. El Palacio de la Exposición y el Ferrocarril aparecen como símbolos de la prosperidad. También están los hermanos Gutiérrez colgados en la Catedral, luego de su intentona golpista frustrada por las masas. Ese mismo año, el agotamiento de las reservas guaneras y la crisis económica internacional pondrían en serias dificultades al gobierno del civilista Manuel Pardo. La curva ya empezaba a virar a la picada.

La historia del Perú es una saga de prosperidad y terribles crisis que explotaron por factores externos, como fueron las bonanzas y las crisis del guano y el salitre entre 1844 y 1879. Las lecciones del pasado también demuestran que en los flancos internos, los conflictos aumentan y las masas se enervan cuando la caja fiscal engorda y no hay visos de chorreo. En el siglo XIX, la República pudo desaparecer, luego de un periodo de opulencia –por la gran demanda exterior del guano peruano– que fortaleció la burbuja de las clases ricas y dirigentes. No surgió ningún outsider radical sino la peor de las guerras, que aún nos duele.

Cuando la torta crece y no comemos más, la fiesta acaba mal”, advierte el historiador Antonio Zapata. Los titulares de los diarios y las cuentas mineras atizan la alarma. Es la moraleja del siglo XIX, los años de la “la prosperidad falaz”, en palabras de Jorge Basadre. El boom del guano, el abono considerado “oro blanco” en aquella época, incubó suficiente resentimiento e imprevisión que casi acaban con la joven república.


 


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