miércoles 18 de septiembre de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2037

24/Jul/2008
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre EconomíaVER
Acceso libre JusticiaVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Salud y BienestarVER
Acceso libre OptimismoVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Suplementos
Acceso libre LeerVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2300
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Justicia “Han tenido que inventar causales para declararme incapaz. Es una arbitrariedad”, afirma desde Bolivia. “Vamos a vivir honestamente e ingresaremos a una escuela de modestia y austeridad. Después veremos”. “No sé qué pasará con mis bienes. Apelaré o usaré los sistemas legales, aunque ya no creo mucho en ellos”.

Tudela Responde (VER)

4 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

Ver galería

Martes 22. Felipe Tudela y Barreda, poco después de enterarse del fallo judicial en su contra. “Es una arbitrariedad”, dice.

“Me siento bien, pero estoy indignado”, fue lo primero que dijo don Felipe Tudela y Barreda, de 93 años, en entrevista telefónica con CARETAS, el martes último por la noche. “Han tenido que inventar causales para declararme incapaz. Es una arbitrariedad”, añadió.

Esta semana, el patriarca Tudela vivió probablemente los peores momentos de su vida, desde que arrancara el culebrón aristocrático-judicial que protagoniza con sus hijos desde noviembre pasado.

“Estoy realmente fastidiado por todos estos asuntos”, insistió desde la habitación 3304 del hotel Yotaú de Santa Cruz y ya sin custodia policial.

El sábado 19, al mediodía, el fiscal boliviano Gonzalo Arenas Camacho, acompañado de 10 policías, intervino el centro de rehabilitación ‘SPAS’, en Santa Cruz, cuando el nonagenario hacía hidroterapia en la piscina.

Graciela De Losada (78), esposa de Tudela y Barreda, y su hija Augusta Aljovín De Losada (42) no se encontraban con él en esos momentos.

El fiscal cumplía una solicitud de allanamiento efectuada por la jueza boliviana Estrella Montaño, quien en la víspera había recibido una denuncia interpuesta por Francisco y Juan Felipe Tudela Van Breugel-Douglas en contra de Graciela De Losada y su hija por presunto secuestro.

Inicialmente, el grupo policial quiso conducir a Tudela y a su enfermera Gabriela Trelles Mata (26) a la comisaría más cercana, pero al notar que al anciano se le bajó la presión, optaron por llevarlos al hotel Yotaú, su residencia desde que arribaron a Bolivia, el pasado 2 de junio.

Una vez en la habitación, y en presencia de los abogados Ralph Durán y Jerges Justiniano, los policías inspeccionaron las pertenencias de los esposos Tudela. “Rebuscaron todo, inclusive se llevaron hasta el libro de rezos que estaba en el velador de don Felipe”, comentó Trelles.

Una hora después, apareció Augusta Aljovín. Los policías le preguntaron por su madre y ella les mintió sobre su paradero.

Los efectivos dejaron a Tudela y Barreda en su suite, pero con custodia policial, mientras Augusta Aljovín fue trasladada a la sede de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, el equivalente a la Dirincri peruana. Allí se le informó que quedaba detenida por el delito de “privación arbitraria de la libertad y engaño a una persona incapaz”. Permaneció recluida por más de cinco horas. Luego fue liberada.

La tormenta recrudeció el lunes 21, a las 19:40 horas, cuando Francisco y Juan Felipe Tudela aparecieron en el hotel exigiendo que se les deje ver a su padre. Subieron a la terraza y lo encontraron junto a Augusta Aljovín, José de la Puente y José Reaño, abogado del Estudio Rodrigo.

Todos se entablaron en una agria discusión hasta que el propio Tudela y Barreda pidió que lo dejaran conversar con sus dos hijos a solas. “Recibí a mis hijos porque vinieron acompañados por un fiscal y por algunas autoridades locales, de manera que ante estas autoridades no podía negarme a recibirlos. Si hubieran venido solos habrían tenido que pedirme una cita previa porque nunca se dejó de pensar en una transacción para llegar a un acuerdo sensato respecto de nuestras diferencias”, contó Tudela y Barreda.

El patriarca desconocía que, a esa misma hora, la jueza Carmen Torres Valdivia, titular del 12 Juzgado de Familia de Lima, emitía la resolución 23, en la que determina que aquél presenta “menoscabo mental” y nombra como curador provisional de sus bienes a su hijo Francisco Tudela.

Felipe Tudela y Barreda se había negado a someterse a las pericias psiquiátricas dispuestas por la magistrada, ante indicios claros de corrupción (CARETAS 2028). Tampoco se presentó a las audiencias públicas.

Para la jueza bastaron las pericias presentadas por la defensa de Francisco y Juan Felipe Tudela Van Breugel, que califican de demente a su propio padre. También declaró “no habida” a Graciela De Losada.

LÚCIDO, COMO EN sus entrevistas televisivas, pero comprensiblemente dolido, el patriarca Tudela lamentó que su fortuna pasara a manos de su hijo Francisco, a quien desheredó hace dos meses. “No sé qué pasará con mis bienes. Apelaré o usaré los sistemas legales aunque no creo mucho en ellos. No creo ya que sean muy eficaces hoy día en el Perú”, sostuvo.

Aseguró que, por el momento, no piensa regresar al Perú. “Vamos a vivir primero honestamente e ingresar a una escuela de modestia y austeridad. Después veremos. Ya sabemos lo que nos han hecho en el pasado y ahora, pero no sabemos lo que nos harán en el futuro”, sostuvo.

Juristas consultados por CARETAS coincidieron en que la intempestiva fuga a Bolivia de Tudela y su esposa provocaron que la judicatura cierre filas y emita fallos contrarios, pero Tudela y Barreda no se arrepiente de haberlo hecho. “No fue un error irme a Bolivia. Por el contrario, ha sido un gran acierto. La decisión de irnos fue producto de una conversación, no me puedo atribuir la paternidad de esa decisión, pero tampoco la niego”, dijo.

Francisco Tudela insistió en que el cerebro de su padre “está a una capacidad del 60%” y que éste le teme a su esposa Graciela De Losada, pero el patriarca no dudó en responderle con cierta ironía. “No tengo miedo de mi esposa Graciela, eso es lo que dice él (Francisco), interesante ese dato que hay que apuntar para los efectos de un análisis”, aseguró a CARETAS.

Esa misma noche del martes último, Francisco Tudela Van Breugel llegó con su hermano Juan Felipe a la residencia de su padre, en San Isidro, y tomó posesión de sus bienes. Un viejo empleado de la casa contó a CARETAS que el ex canciller fujimorista convocó a los empleados y, sin mayores miramientos, les ordenó: “Deben dejar la casa en 10 minutos. Este es el premio que se merecen por haber tomado partido por mi padre”. (RM).


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista