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Nacional ¡How are you! Tropas norteamericanas ponen a prueba mejores músculos y buen corazón, en Ayacucho.

¡Jawar Yuca!

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La labor social norteamericana ha construido una cálida relación entre militares estadounidenses y ayacuchanos. Además de edificar y dar asistencia médica de manera gratuita, los yanquis incluso salieron de paseo con los huérfanos de la región.

Rugiendo y levantando cortinas de polvo a su paso, la camioneta pick-up va ascendiendo entre los cerros por un camino de trocha, en las alturas de Huamanga, Ayacucho. Con el cielo azul y despejado, el sol quema el doble y la respiración de polvo se vuelve una pesadilla. Sin embargo, la lugarteniente de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, Mary Pekas, demuestra una resistencia de titán y no deja de pisar el acelerador con destino al poblado de Mollepata. “Ya estoy algo acostumbrada”, afirma Pekas: “Todos los años somos desplegados a lugares alejados y de difícil acceso”.

Al llegar al pueblo, Pekas pisa el freno y todos bajan. La localidad parece desolada cual pueblo fantasma de película western, aunque con más ichu que bolas de paja cruzando. Pero al entrar al rústico colegio de Mollepata nos encontramos con más de un centenar de pobladores, entre niños, adultos y ancianos, haciendo fila frente a las aulas. La razón no es precisamente pedagógica: todos esperan su turno para ser atendidos por los médicos gringos llegados a Ayacucho para llevar a cabo el programa de obras sociales Nuevos Horizontes.


 


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