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Cine No bastó la asesoría de Frears: Dioses del peruano Josué Méndez está lejos de Días de Santiago.

Los Dioses Bajaron del Cerro

Dioses se estrena internacionalmente el 10 de agosto en Locarno, Suiza.

Observar y comprender: un privilegio del cine. En películas como la mexicana Luz Silenciosa o la argentina Los Muertos, los personajes se ocupan de quehaceres cotidianos de su hábitat (bañarse en una laguna, caminar por la selva y cortar ramas) que parecen no decir mucho. Viéndolas, un espectador acostumbrado a Ben Stiller diría que “no pasa nada”. Quizá ahí radica la magia: en esos filmes los dispositivos cinematográficos son sutiles, hay una narración poco evidente pero se detecta una manera de contar que no se apoya en la trampa de que la realidad y sus metáforas hablen por sí solas. Son películas de una sugerencia y ambigüedad inquietantes, como a veces es la vida.

En la película peruana Dioses, el regreso del cineasta Josué Méndez, quien inyectó vigor y furia a la elogiosa Días de Santiago, también se observa. Méndez cambia de estilo y a decir de él, “he buscado un tratamiento más contemplativo, tratando que el espectador se sienta como una suerte de observador objetivo de la ficción”. El filme se ambienta en la clase alta limeña y tiene 4 protagonistas: Diego (Sergio Gjurinovic) está enamorado de su hermana Andrea (Anahí de Cardenas), una ‘juerguera’, y el padre de ambos, Agustín (Edgar Saba), tiene una nueva novia (Maricielo Effio), 20 años menor que él y que pertenece a otro estrato social. La música electrónica menos interesante retumba, hay mucha juventud descerebrada y empleadas que hablan en quechua. Lo que no hay es un manejo cinematográfico que le dé otras connotaciones a ese minitour por alguna playa del sur.


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