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Entrevistas La apasionada existencia de Fernando de Soria en entrevista insólita

La Vida a Tope

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"Protesto y me enfado con Perú todos los días, pero vivo acá porque es como vivir enamorado de una mujer de mucho temple y poca suavidad…"

Va a ser muy difícil encontrar a un ser tan polifacético como Fernando de Soria. Músico (a los seis años ya tocaba armónica de concierto, clarinete, trompeta, flauta dulce y quena y a los diez años ingresó a la orquesta de jóvenes del teatro Colón de Buenos Aires convirtiéndose en primer violoncelista). Como escribió de él el poeta César Calvo: “nuestro peruanísimo Fernando de Soria es, también, argentino. Que se llama (también) Luis Strauss Soria. Que es egresado de la Escuela de Bellas Artes de Argentina. Que es productor y director de teatro y televisión, maestro de dibujo, profesor de pintura, grabado, ilustración y escenografía, que el pintor es cantante y que el cantante es actor, que su corazón fraterno es todos los artistas que su talento creador decide y que sueña siempre, que pinta sus sueños, que les pone música y que cuando los canta nos reconocemos”. Ahora, estando en el restaurant Costa Verde con su esposa Ruth Razzetto, se levanta de la mesa para ir a saludar a amigos que nos lo roban por breves minutos. Ruth aprovecha para advertirme:

Sería bueno que no sacara a colación el asunto del cáncer, ya que él se entristece y ha volteado la página hace tiempo y ahora es feliz.


 


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