Entrevistas Presidente regional de Junín, Vladimiro Huaroc, martilla brotes de violencia y sale bien librado de demanda interpuesta por dirigente sindical que acaba de ser expulsado del magisterio.
Huaynalaya Perdió la Batalla
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El lunes 18 sostuvo una reunión con el presidente Alan García en Palacio. “Las regiones necesitan manejarse con más autonomía”, reclama. |
El presidente de la región Junín, Vladimiro Huaroc, decidió aprovechar las mejoras presupuestales para mejorar la Educación. Pero en su intento de poner orden tuvo un choque frontal con el rebelde dirigente sutepista Robert Huaynalaya, quien le interpuso una querella por sus declaraciones a CARETAS, donde lo relacionó con Sendero Luminoso. Felizmente para Huaroc, el juez decidió archivar la causa. A Huaynalaya, mientras tanto, le han pasado factura otros excesos: una agresión pública al Director Regional de Educación en abril pasado terminó la semana pasada con su expulsión del magisterio. Ahora veremos si, ya sin la influencia del profesor beligerante, las cosas marchan y la reforma educativa en Junín empieza a dar sus frutos.–¿Lamentó sus declaraciones a CARETAS?
–No, yo era consciente de lo que estaba diciendo. Todo el mundo calcula hasta qué punto sus expresiones pueden traerle consecuencias. Yo estaba preocupado porque en la región central ha existido durante muchos años un sector radical del Sutep liderado por el profesor Huaynalaya.
–¿Tanta influencia tenía?
–Él ha influido mucho en las decisiones sobre las políticas educativas. Ha tenido una posición confrontacional respecto a las decisiones de directores regionales, de las UGELs y maestros. Todo eso lo fui entendiendo al asumir el gobierno regional. Desde entonces buscamos acabar con estas manipulaciones para llevar adelante un Proyecto Educativo Regional y para ello hemos tenido que confrontar con un sector corrupto de Educación y un sindicalismo magisterial radical con discursos violentistas.
–¿Puede decir que ha ganado la batalla?
–Bueno, por lo menos posicionar nuestro esfuerzo dentro del sector. Tenemos una Dirección de Educación que busca consolidar una línea anticorrupción muy clara, hemos logrado consensuar con la sociedad civil y con un sector importante del magisterio el Proyecto Educativo Regional que está en curso. Huaynalaya hoy día ya no es un problema para el magisterio de nuestra región ni para el país.
–Acaban de separarlo definitivamente del magisterio.
–Todos los servidores públicos estamos sujetos a respetar la normatividad vigente. La sanción al profesor Robert Huaynalaya Camposano está enmarcada dentro de la Ley General de Educación.
–¿Se trató de una agresión pública?
–Absolutamente. Ocurrió en la Plaza de Armas de Huachac en Huancayo durante un acto público, está en el parte. Huaynalaya cogió por el pecho nada menos que a Walter Angulo, la máxima autoridad educativa de la Región Junín. Es el jefe de la Dirección Regional de Educación. Encima, junto con otros dos profesores que participaron en la agresión le dieron un puntapié y lanzaron una serie de insultos. Estos hechos fueron denunciados en su momento ante la Gobernación del Distrito donde se produjo la agresión. Además, la comisión para resolver la denuncia tomó manifestación a las autoridades de la localidad, a profesores, dirigentes y padres de familia.
–¿Todavía puede pedir la reconsideración del castigo?
–Huaynalaya tiene todo el derecho de apelar. Será la última instancia la que determine su destino en la carrera pública. Yo no tengo nada personal en contra suyo. Es por la actitud que demostraba como docente.
–Huaynalaya inició un pedido de revocatoria en contra suyo, ¿no?
–Rechazo de plano algunas antojadizas versiones que quieren politizar la sanción de Huaynalaya. Reitero mi posición demócrata en el derecho ciudadano de revocar a sus autoridades si así lo estima conveniente. (Entrevista Zenaida Solís)