Sociedad La experiencia que pasan quienes visitan Beijing por las olimpìadas según la mirada de escritor peruano que vivió más de una década en China.
Pequeñas Sorpresas Chinas
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La noche de Beijing es tanto cosmopolita como popular. Los beijineses son amables, discretos y divertidos. Como la vocalista de esta banda en el juerguero barrio de Sanlitun, en estos días repleto de visitantes. |
Dicen que si pasas una semana en China, escribes un libro; si permaneces un mes, un articulo periodístico; si vives un año, no escribirás ni una línea. China es un país en el que hay tanto que ver, comprender, vivir y aprender que tienes la sensación de volver a nacer. Y quieres contarlo todo, pero pasado cierto tiempo, sin darte cuenta, estás viviendo esa vida china que tanto te sorprendió, y la vives como se viven todas las vidas, sin analizar cada paso, sin buscar razones para cada acto, sin interpretar cada detalle, simplemente la vives y los días pasan y te aportan felicidad, y así, un día te das cuenta que si intentaras contar lo que es China, lo que le entrega China a tu vida, deberías de empezar por darles otra vez nombre a las cosas. Y eso es un trabajo imposible. Te das cuenta que solo podrás contar detalles sin importancia, que lo máximo que podrás hacer es algo parecido a una guía turística. Y todos sabemos que las guías turísticas hablan de países que no existen pero que son lugares necesarios para pasar unas buenas vacaciones. China es un buen lugar para renacer, no para pasar unas buenas vacaciones.
Y esa será la primera sorpresa que se llevarán los turistas olímpicos. Digo aquellos que intenten conocer el país además de seguir los JJ.OO. Una vez cenaba con un empresario español en el hotel Gran Muralla-Sheraton, en Beijing, y en un momento me miró muy seriamente y me dijo: ¿Ud, cuantos países conoce? No supe qué responderle, y él tampoco me dio tiempo para imaginar una respuesta, porque casi al instante dijo con cierto aire de superioridad: Yo conozco 47 países. Lo felicité y le pregunté qué lugar lo había sorprendido, emocionado, al que le gustaría regresar. Y me miro más seriamente aun, y me dio el nombre de un barco. Pensé que había oído mal, Disculpe, le dije, no escuché bien. Creo que en ese momento se dio cuenta de mi ignorancia. Y sonrió, ahora sí definitivamente superior. No, me dijo, ahhh, yo hago cruceros, en cada crucero conozco muchos países. Bueno, esos turistas no tendrán ningún problema en China. Tendrán sus fotos en la Gran Muralla y en la Plaza Tian an men. Y unos recuerdos de viaje oceánicos.