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Entrevistas Arturo Woodman muerde cómplicemente el anzuelo de entrevista insólita y reafirma su temple y paciencia a la hora de trabajar por el deporte.

Pescando al Colorado

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"No es tan deshonesto como lo pintan, pero (Burga) se siente rey aunque no tenga corona".

Arturo Woodman es un hombre muy mesurado e inmerso en la praxis diaria. Está muy acostumbrado a bailar con la más fea y eso no es cosa de todos. Como presidente del IPD (Instituto Peruano del Deporte) se encuentra con un país en el que el fútbol es una pasión delirante y los demás deportes (que son los que él admira y quisiera levantar) están de capa caída tras muchísimos años de abandono después de las épocas gloriosas del vóley femenino que tanta emoción destiló en los peruanos. Es un hombre coriáceo y acostumbrado a los avatares de la vida y pienso que no le entran demasiadas balas cuando las cosas se ponen feas. Ha sido presidente de la CONFIEP y en el año ’92 alcanzó la presidencia del IPD. No estuvo de acuerdo, y lo dijo públicamente. Ahora me lo corrobora:

–¿El deporte metido en el Ministerio de la Mujer?
–Eso fue un desacierto y no porque estuviera manejado por una mujer, porque al final de cuentas siempre uno está manejado por ella, pero los objetivos eran abismalmente diferentes.


 


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