Teatro Una Gran Comedia Romana, En la Cama y Noche de Tontos: Cartelera teatral limeña y 3 versiones de humor local.
Tablas en Gracia
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Una Gran Comedia Romana en el Teatro Peruano Japonés. 14 mil espectadores hasta la segunda semana, según su director. |
La búsqueda de libertad del esclavo Pseudolus no es sencilla. No sólo por la idiosincrasia del lejano Imperio, aquí en improbable versión intitulada
Una Gran Comedia Romana. Para el montaje local de
A funny thing happened in the way to the Forum, éxito de Broadway estrenado en 1962, el elenco de 18 artistas –entre quienes están Carlín, Saba y Bertie– ensayó 4 horas al día con su director Juan Carlos Fisher, y luego en clases de canto y coreografía, durante 3 meses. Sólo los derechos de autor costaron 20 mil dólares y 150 mil es la suma total en costos de producción, monto que corrió por cuenta de la productora Raquel en Llamas y auspicios. Lo que de esta obtenga el equipo de la obra –que suma unas 40 personas– depende, para la mayoría, del ingreso de la taquilla. “Si es que esta fuera una temporada de 4 meses sería muy exitoso, pero dura un mes porque el teatro ya está tomado”, explica Fisher. “Es un esfuerzo grande”.
Humor Cattone.– “Es que el público en Lima es muy elemental: va mejor hacer Morir de Amor, que El Teniente de Inishmore”, afirma Osvaldo Cattone. “Cuando he intentado hacer textos más elaborados no me ha ido bien. El éxito enorme de Equus, a fines de los ’70, fue porque salían los actores totalmente desnudos. Yo quería creer que la gente venía por la obra. Pero no, venía por el morbo”. El último estreno de su teatro, el Marsano, es la comedia En la cama, del argentino José María Muscari. “Es un humor inteligente, una obra dramática también, sobre las relaciones amorosas y el vacío de la costumbre a través de dos parejas, una menor y otra mayor”, señala Cattone, quien interpreta una de las partes en conflicto. Y la noche de la función, la platea la colmaba un público que bien podía identificarse con esta última. Es un público que sigue la cartelera del Marsano probablemente con bastante continuidad, y para Cattone, la forma de mantenerlo y al teatro que abrió en 1976 (y cuyo aforo es de 500 personas), es apelando a “una inteligencia comercial que me parece justa; lo que importa es que lo que hagas no sea una cloaca. Y una comedia también requiere de oficio y estilo”.