Beijing 2008 El ícono de los Lakers y el éxito de la "Operación Redención": oro para EE.UU. en básquet.
Kobe Bryant: La Reconquista Olímpica
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Bryant, 1,98 m. y 3 veces campeón de la NBA, borra sequía de 8 años de oro olímpico para EE.UU en básquet. |
EL público suele rechiflar al favorito cuando su oponente rinde más de lo normal en una final. En el último cuarto España se puso a 2 puntos de EE.UU. (iba 91-89), y los silbidos hacia el equipo norteamericano de básquet en el Wukesong Indoor Stadium se intensificaban. Entonces la estrella díscola de Los Ángeles Lakers, el escolta Kobe Bryant, metió un triple de otro plantea y encima logró que le cometan falta cuando lanzó el balón. Bryant se llevó el índice a la boca, pidiendo silencio. Apenas había hecho un partido correcto, no todas sus penetraciones culminaban en canastas o asistencias ante el cerrojo español –los ibéricos estaban brillantes en los relevos y cortinas–, recordando la final de la NBA entre Lakers y Boston Celtics, donde Kevin Garnett y sus huestes domaron al incontenible Kobe.
Esta vez, sin embargo, había menos show time y sí más entrega para recobrar el orgullo, pues en Atenas 2004 EE.UU. fue despojado de la supremacía olímpica por Argentina y Ginóbili. Incluso, si se repara en las declaraciones de Kobe, éstas fueron respetuosas y nunca soñaron con el dream team (en rigor, dream team hubo uno solo y fue el del 92 con Jordan, Bird, Stockton, etc.). En el fondo, quizá el espíritu de Bryant era distinto, quizá sobrecogido por la majestuosidad de Beijing 2008. Ahora la arenga patriota era “Operación Redención”. Bryant se sentía un soldado, empequeñecido ante un deber mayor. Y frente a España, siguió en lo suyo: flotando sobre la cancha, buscando penetraciones de facturas irreales, intentándolas una y otra vez, como si se rebelara contra algo que desconocemos. Junto a otros rebeldes (Wade, Lebron, Anthony) reconquistaron el oro por 118-107 luego de 8 años.
En Beijing 2008, además, se probó que el pívot neto está en extinción. Gigantes eficaces pero lentos com Shaquille O’Neal o Yao Ming no guían a sus equipos a la gloria. Se prefiere a ágiles ala-pívots, y los escoltas destellan en equipos dinámicos y solidarios. Como Kobe y compañía. (José Tsang)