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Local Sugerencia contra la inflación del presidente del BCR tuvo eco adelantado en Villa María del Triunfo.

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Por si las moscas (y demás insectos), puede llegar a ser necesaria la instalación de mallas de protección para preservar los cultivos de las plagas primaverales.

Al pasear por las calles de la urbanización José Gálvez, Villa María del Triunfo, el paisaje común es de pistas de tierra y cemento por doquier. Pero en el #199 del Jirón Tambo, germina cual oasis en la azotea un biohuerto de lechugas hidropónicas.

Sucede que la ONG Recursos para el Desarrollo (REDE), en trabajo conjunto con el alcalde de Villa María del Triunfo, Juan José Castillo, viene impulsando el programa “Agricultura urbana” para que los habitantes literalmente hagan de sus casas su chacra. Y hoy en día ya son 500 familias las que siembran hortalizas y frutales, entre otros.

La experiencia fue materia de mofa por parte de ciertos sesudos analistas la semana pasada, luego que el presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde, citara similares logros alcanzados en Bogotá, Colombia, como mecanismos ingeniosos para compensar la pobreza y déficit nutricional de los más pobres. Velarde recalcó que la ventaja en la costa peruana es que los techos son planos –ante la falta de lluvias–, casi prefigurando un verdadero Chavimochic hogareño.

Curiosamente irritado, el decano de la prensa nacional editorializó exigiendo a Velarde “no inmiscuirse en declaraciones ajenas a su función técnica”. Pero Velarde no bromeaba. Ahora que la inflación castiga el precio de los alimentos (10.5% en los últimos doce meses), es urgente diseñar medidas compensatorias, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). Las políticas monetarias del BCR para controlar la inflación a través del incremento de las tasas de interés y el encaje toman meses en surtir efecto, advirtió Velarde.

Menos tiempo demora en florecer un lote de lechugas o betarragas hidropónicas en el techo y convertirse en frescas ensaladas e ingresos extra para sus productores. Los cultivos hidropónicos se desarrollan sin tierra, sobre mesas con agua rica en nutrientes. Suena a cultivos dignos del Siglo XXI, y lo son. “Con la hidroponía garantizamos buena alimentación, ahorro de agua e ingresos para las familias”, describió José Dasso, director de REDE.

El sistema fue primero practicado en Villa El Salvador, y ya existen micronegocios que venden sus cultivos en supermercados de la capital. “La lechuga hidropónica crufia sólo tarda dos meses en cosecharse, contra los tres de la de tierra”, indica Clarissa Mori, encargada de la capacitación de REDE en Villa María del Triunfo. “Además, cada una se vende a S/. 1 y sólo gastamos S/. 15 en nutrientes para alimentar 1,600 plantas”.

Así, la mención de Velarde para combatir la inflación es un ejemplo a tener en cuenta. Estómagos contentos, techos verdes y unos cuantos billetes extras nunca están de más.


 


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