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Entrevistas Neurocirujano Aldo Berti ausculta el cerebro de los políticos - buenos y malos.

La Corteza Del Poder (VER)

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“El poder en la comunidad moderna es producto de la elaboración muy intrincada y muy compleja de una serie de elementos”.

Aldo Berti es una rara especie de neurocirujano. Sanmarquino especializado en Estados Unidos, país donde reside desde 1974, Berti ha realizado más de 7 mil intervenciones y trabajó, entre otros lugares, como jefe de residentes en el famoso Jackson Memorial Hospital de Miami. Sus principales intereses yacen “en la cirugía compleja de la columna vertebral, cirugía de tumores cerebrales, esterotaxia cerebral, cirugía de base de cráneo y radiocirugía estereotáctica”.

La última trata las lesiones cerebrales sin necesidad de abrir el cráneo. En el 2003 Berti trajo el sistema al Perú. Aquí también está al frente del Instituto de Neurocirugía, Neurología y Rehabilitación (INNER). Últimamente reparte su tiempo con diez o doce días al mes en Lima.

La rareza de Berti no se encuentra precisamente en la naturaleza de su oficio sino en compaginarlo con lo que parece ser una vocación política. Berti publicó el año pasado “3 principios para modernizar el Perú” escrito al alimón con Thomas J. Cryan, y promete un nuevo volumen en los próximos meses, más centrado en la sociedad estadounidense. En el primer libro propone para el Perú un sistema de salud donde el Estado asume los costos de un Programa de Vales Médicos (PVM) y deja a los privados la construcción y mantenimiento de los hospitales. “El gobierno no escoge a qué médico o clínica irá un paciente; más bien, el paciente es quién escoge. Cada persona elige cómo gastar el dinero de sus impuestos”, señala sobre una alternativa que, calcula, no representaría mayor presupuesto que el 4% del PBI que el Estado le dedica al sector Salud.

Pero, en relación con la política, su puesto de observación privilegiado sigue siendo el quirófano.

–¿Qué relación puede establecerse entre el poder y el cerebro humano?
–La organización del sistema nervioso es muy interesante porque se trata de una superposición de estructuras que se van sumando con la evolución. Genéticamente, a medida que las especies van evolucionado, van sumando estructuras que controlan a las otras más antiguas. De cosas tan primitivas como las reacciones de membranas, pasa a invertebrados y otro tipo de vertebrados y mamíferos, hasta que llegamos a la especie humana. Vamos recubriendo las estructuras previas con la corteza cerebral. Dentro de las más elementales existen aquellos centros que producen la necesidad del hambre, el apetito sexual, la preservación de la especie, y que incluso pueden llevar a la crueldad. Es aquello que cubre esos instintos lo que hace que el ser humano tenga la nobleza que tiene.

–¿Reprime lo primitivo?
–Reprime, inhibe esos centros inferiores. ¿Qué ocurre? El poder en la comunidad moderna es producto de la elaboración muy intrincada y muy compleja de una serie de elementos.

–Tiene mucho de los instintos que menciona pero a la vez es más sofisticado.
–Así es. ¿Qué ocurre? Esta corteza que debiera de controlar todo, tiene también apetitos. Hablamos del apetito intelectual, el apetito por la propiedad y el poder. El poder transforma y controla. El control es más poderoso que nada. Por eso siempre verás escándalos sexuales asociados a políticos, porque eso les da control. El poder hace que otros estándares bajen. Ir a la iglesia en el domingo, arrodillarse en el Tedéum, siguen igual. Son símbolos externos que se colocan simplemente dentro de una posición ante la sociedad. Pero esta efervescencia profunda, ese géiser esencial proveniente de las partes más elementales del sistema nervioso como el hipotálamo, sale como un volcán que controla a lo demás.

–¿En ese sentido qué diferencia a un político con malas intenciones de un mal político?
–El poder desborda los controles de la corteza a menos que el individuo tenga otros recursos como una formación en valores o espiritual. Es cultura. Caso contrario también puede deberse a una enfermedad o un desbalance químico. Es como la gente mala, digamos. Hitler era un individuo así.

–Montesinos es nuestro estereotipo nacional.
–Es el summum en nuestro país. Es verdaderamente el mal, controlado y dominado por un intelecto. Porque es una especie de retroalimentación: yo controlo y me controla.

–¿Qué tipo de sustancias libera el cerebro en esas situaciones?
–Son mecanismos básicos. El sistema nervioso produce sus propias morfinas que le dan placer al ser humano. Es como el high de los corredores. Corren en la mañana, terminan excitados y el resto del día están muy bien. Cuando uno va a los campos de amapolas ve que los moscardones se bambolean en contra de las flores que tienen esa morfina, esos opiáceos, para atraerlos y darles placer. Entran en esa especie de borrachera y se van golpeando entre las amapolas para hacer la polinización. El mal, como el bien, produce placer. El individuo moral que obtiene placeres de actos inmorales va a generar las mismas morfinas que el santo que se eleva en oración y meditación. Es cualquier situación para la que el individuo haya sido culturalmente condicionado.

–Una vez acompañé a un mitin difícil al candidato Alan García y era obvio que obtenía de la tarea un placer que no sacaban otros candidatos.
–Vamos a comparar ese mitin de Alan García en el cual estaba dominando a una colectividad con un estudio muy interesante que le hicieron a (el pianista polaco Arthur) Rubinstein que estaba en pleno éxtasis musical mientras le monitoreaban el corazón, la presión arterial y otros factores. La cantidad de adrenalina que secretaba le hizo subir el pulso a 180 por minuto a un individuo de 70 y pico años de edad. Una amenaza para su vida. No olvidemos que la comunicación es una combinación de expresiones verbales y liberaciones magnéticas. Usted y yo estamos en un momento de mucha comunicación. Estamos generando energía y un campo magnético entre nosotros. El tipo que nos ve a través de la ventana va a ver a un par de locos moviendo las manos, pero si se pone en el campo magnético donde estamos va a percibir la energía que existe. Hay gente que tiene energía y que va más allá de lo inmediato, que puede llegar a las masas.

–Un buen político lo hace.
–Hay que conocer la cultura del pueblo. Cuando Mussolini daba sus discursos en el sur de Italia se quitaba la ropa y se quedaba con el torso desnudo. Era un tipo muy fuerte. Los campesinos, y algunos intelectuales, se quedaban impresionados con la liberación que el hombre tenía y con la musculatura que mostraba en posturas estudiadas. Es un electromagnetismo que nosotros podemos percibir. Sí existen las auras y esos fenómenos que la gente describe. Va a llegar un momento en que no requerirán de una explicación sobrenatural. Nuestra ignorancia hace que las clasifiquemos de paranormales. Pero van a ser normales. (Enrique Chávez)


 


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