Narcotráfico La ‘Operación Caucho’ y el espectacular decomiso de 2.5 toneladas de cocaína pura.
De Sinaloa A Chorrillos (Ver)
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Domingo 7, Chorrillos. Ministro del Interior Luis Alva Castro y personal policial tratando de abrir los amortiguadores de muelle, donde fue acondicionada la droga. |
La llamada ‘Operación Caucho’ arrancó hace dos meses, en junio. Un informante de la Drug Enforcement Administration (DEA) avisó a la Policía de que un cártel mexicano preparaba “algo muy grande” en Lima.
Dio algunos nombres y fue así como inteligencia de la Dirección Antidrogas (Dirandro) dio con un local ubicado en el 523 de la Avenida Guardia Civil en Chorrillos. Aparentemente era una fábrica de amortiguadores de impacto para los muelles portuarios. Lo sorprendente era la ubicación del local: a escasas dos cuadras de la Escuela de Oficiales de la Policía y a unos metros de la sede principal de la Policía Fiscal.
O era una estrategia de los narcotraficantes o la concha con la que operaban era más grande que la del Campo de Marte, pensó un agente.
Las vigilancias determinaron que, todos los días a las ocho de la mañana, llegaban a ese local chorrillano los mexicanos Javier Gómez Morales (35), José Luis Romero Soto (41), Ricardo Rivera Landel (37) y Erick Angulo Urtusuástegui (43), estos últimos procedentes de Sinaola.
Allí permanecían hasta las 12:30 horas. Salían a almorzar y luego regresaban hasta las 18:00 horas. Parecía una rutina monótona y aburrida.
Eran, por lo demás, cuidadosos. No conversaban con extraños. Se movilizaban en taxis o en combis. Cualquiera que los hubiera visto caminando por allí no habría imaginado que eran narcotraficantes.
Un personaje clave fue Emilio Eme Jara (33). Era uno de los pocos peruanos que tenía acceso a la ‘fabrica’ de Chorrillos. Una o dos veces por semana visitaba a sus “cuates”. Después, solía desplazarse a San Isidro.
En el departamento 604 del 1030 de Camino Real, se alojaban los colombianos Armando Londoño (48), Luis García Longas (42) y Arnulfo Benavides (56). Los dos primeros tenían nacionalidad norteamericana y eran, al igual que los mexicanos, particularmente discretos.
La Policía sostiene que Eme Jara era el nexo de la organización con los proveedores en el Valle de los Ríos Apurímac-Ene (VRAE).
A través de ‘pinchazos’ telefónicos se descubrió que la organización pretendía embarcar el cargamento el martes 9 de setiembre con destino a Ámsterdam y por vía marítima. También se supo que los colombianos saldrían del país el sábado 6. Era el momento de asestar el golpe.
A las 12.45 horas del viernes 5, 132 agentes antidrogas intervinieron la factoría de Chorrillos, dos viviendas en San Isidro y Miraflores, y arrestaron en total a 20 personas, entre ellos un ex policía identificado como el suboficial Jorge Peña. A muchos los pescaron almorzando.
El gol fue de media cancha. En la factoría la Policía encontró 200 amortiguadores de muelle de uso portuario, una suerte de aros de acero cubiertos por capas de caucho. Al interior estaba la droga.
El sofisticado acondicionamiento impedía que el polvo blanco sea detectado por los rayos X y los canes antidrogas. Fueron necesarias sierras eléctricas, además de combas y barretas para destapar los amortiguadores.
En total, se decomisaron 2.5 toneladas de cocaína de la más alta pureza que han sido valorizadas en US$ 125 millones, aproximadamente. Según la Policía, toda la indumentaria, hasta el caucho, tenía una procedencia: México.
La Conexión Mexicana
El hallazgo de Chorrillos revela las dimensiones del negocio de la cocaína en el Perú y corrobora que son los cárteles mexicanos los que cantan las rancheritas en nuestro país.
Esto ocurre por una sencilla razón: pese a las agresivas campañas de erradicación de cocales, principalmente en el Huallaga y el Valle de los Ríos Apurímac-Ene (VRAE), el Perú continúa siendo el segundo exportador de clorhidrato de cocaína del mundo, después de Colombia.
Se estima que aquí se producen hasta 250 toneladas de cocaína al año, de las cuales el 80% sale por vía marítima y, el resto, por tierra y vía aérea.
¿Cuánta de esta droga es incautada por la Policía? Menos del 20 %.
En lo que va del año, se han decomisado 27 toneladas de cocaína, además de 400 toneladas de insumos químicos, lo que es un récord en la lucha contra las drogas. Pero aún así, los cárteles llevan la delantera.
Un informe de inteligencia del Ministerio del Interior indica que son los cárteles mexicanos de Sinaloa y El Golfo los que manejan el negocio del narcotráfico en Sudamérica. El documento refiere que estas organizaciones “ponen el dinero y su experiencia para producir la cocaína, financiar el transporte, introducirla en el extranjero y, posteriormente, comercializarla”.
Los cárteles mexicanos, acotó un alto oficial de la Policía, invierten aproximadamente US$ 100,000 dólares por cargamento procesado, sacado y puesto en el mercado internacional, lo que es una cifra insignificante comparándola con las exorbitantes ganancias que les reporta el negocio.
La ‘mano de obra’ relativamente barata, la falta de control policial en las carreteras que conectan las zonas cocaleras y el litoral, así como la cantidad de playas desoladas, hacen del Perú una interesante base de operaciones para los traficantes mexicanos, según fuentes policiales.
La Dirandro ha atribuido al cártel de Sinaloa la responsabilidad del cargamento decomisado en Chorrillos y también del incautado hace dos semanas en el Callao: 700 kilos de cocaína acondicionados en ocho toneladas de páprika en polvo. La páprika es usualmente utilizada para preparar condimentos. La droga iba al puerto mexicano de Manzanillo.
Dos de los detenidos en la ‘fábrica’ de Chorrillos eran oriundos de Sinaloa, aunque también cayeron colombianos de cierta importancia.
La Policía sostiene que el cártel de Sinaloa tiene contactos “históricos” con el Perú a través del desaparecido cártel de Juárez. Esta última organización operó en el Perú entre 1980 y 1997. Su cabecilla era Amado Carrillo Fuentes, ‘El Señor de los Cielos’, apodado así porque tenía una flota de Boeing 727 con la que movía la cocaína desde lo más alto.
Los hermanos López Paredes, a quienes se les incautó 3.5 toneladas de cocaína en 1995, así como otros barones de la droga del norte del país, trabajaban para el ‘Señor de los Cielos’, según la Policía Antidrogas.
Amado Carrillo llegó a convertirse en el narcotraficante más poderoso de México, pero en 1997 falleció en una clínica de México DF durante una operación de cirugía estética para cambiarle el rostro. La DEA identificó el cadáver con la cara desfigurada a través de sus huellas dactilares. Poco después, los médicos que lo operaron fueron encontrados muertos.
La mafia de Juárez, la mayor organización criminal de América Latina, pasó a ser dirigida por una suerte de consejo. En él estaban dos hermanos de Amado Carrillo; Ismael ‘el Mayo’ Zambada y Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán, el jefe del cártel de Sinaloa. Durante una larga temporada, el negocio funcionó sin demasiada sangre, pero finalmente ‘El Chapo’, con su metro y 55 centímetros de estatura, tomó el mando hasta hoy.
Con él al mando, el cártel de Sinaloa expandió sus tentáculos y se convirtió en una de las organizaciones más poderosas del mundo.
El 9 de junio de 1993, ‘El Chapo’ Guzmán fue capturado en Guatemala y trasladado al penal de ‘Puente Grande’ en Jalisco. Su carrera criminal parecía acabada. Pero el 19 de enero del 2001, sobornó a las autoridades y custodios del penal y escapó como Pedro por su casa.
No perdió el tiempo y se dedicó a recomponer sus alianzas y recuperar sus territorios. A sus 54 años, es hoy el narco más buscado por la DEA.
Y no sólo eso: también es considerado el capo más violento de México. Es responsable de una ola de ejecuciones en 16 estados de ese país y otras partes del mundo. Y es que el cártel de Sinaloa es implacable.
En los últimos dos años, tres mexicanos aparecieron muertos en diversos puntos de Lima. Alejandro Pinedo (35) fue asesinado de tres balazos en Miraflores, el 5 de mayo del 2007. Cinco meses después, en octubre, Antonio Flores (62) fue victimado en Surco. Igual suerte corrió Oscar Leal (30), a quien eliminaron de un tiro en la nuca el 8 de agosto de este año, en el Callao. Al menos en los dos últimos casos, la Policía sospecha de que se trató de una venganza del temido cártel de Sinaloa. (AZ-RM)
Gramo por Gramo
- En lo que va del año, se han decomisado 27 toneladas de cocaína, además de 400 toneladas de insumos químicos.
- Se estima que el Perú produce hasta 250 toneladas de cocaína al año, de las cuales el 80% sale por vía marítima.
- Las 2.5 toneladas de droga incautadas en Chorrillos tienen un valor aproximado de US$ 125 millones en el extranjero.