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Política Intrigas y sospechosas denuncias enfrentan al Comandante General del Ejército con su propia cúpula.

Guerra Sin Cuartel (VER)

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General Luis Sánchez no afronta ninguna denuncia por “mantener relaciones íntimas en instalaciones militares”.

El sábado último, por la tarde, un incendiario correo electrónico fue enviado a los medios de comunicación de la capital. Se trataba de un supuesto ‘Comunicado Oficial del Ejército N° 14/08/ RRPP /Dinfe’. El texto del documento electrónico revelaba lo siguiente:

“El Comando del Ejército cumple con informar: siguiendo con su política de Comando, dada por el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, de separar de la institución a los malos elementos que valiéndose de su grado, puesto y atribuciones infringen los reglamentos al mantener relaciones íntimas en las instalaciones militares, este Comando ha dispuesto la separación definitiva del cargo de Director General de Educación y Doctrina del Ejército (Digedoce) al general de división Luis Alberto Sánchez Chávez. San Borja, 5 de agosto del 2008”.

Parecía una noticia bomba. El Ejército acaba de soportar un bochornoso incidente al revelarse que la recluta Sadit Raymondi había sido violada al interior del cuartel Hoyos Rubio, en el Rímac. El responsable, el mayor EP Miguel Gómez Ormeño, fue dado de baja, pero algunas informaciones indican que hay más implicados.

Que un general de división, el más alto cargo en el escalafón militar, haya sido descubierto en las mismas prácticas al interior del Pentagonito suponía un escándalo de consecuencias incalculables.

La dirección del remitente es ‘rrpp-dinfe@hotmail.com’ Una sencilla verificación hubiera determinado que el comunicado era falso. Pero al día siguiente, el domingo 7, el diario Correo publicó la información como cierta.

Ese mismo día, el director de Informaciones del Ejército, coronel EP Hugo Robles del Castillo, emitió una escueta nota de prensa en el que desmentía haber “formulado ni remitido a medio de comunicación alguno” el comunicado en cuestión. Sin embargo, no aclaraba el fondo del asunto.

Y lo ameritaba más por ser la Digedoce una de las unidades más influyentes del Ejército. ¿Fue, en efecto, este alto oficial de cuatro estrellas separado de su cargo por violador? No que se sepa.

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UNA CARNECITA. Insólita misiva de Donayre al director de pasquín montesinista La Razón.

El general Sánchez Chávez continúa en su puesto y no afronta ninguna denuncia por “mantener relaciones íntimas en las instalaciones militares”.

Por el contrario, una serie de indicios indican que se trató de una intriga militar gestada al interior de una guerra sin cuartel en el Pentagonito.

Choque Con Donayre

En el Cuartel General del Ejército es un secreto a voces la presunta rivalidad entre el comandante general de esa institución, Edwin Donayre, y el general Sánchez. Fuentes militares de alto nivel aseguran que Donayre no confía en su jefe de Doctrina. La amistad entre el general Sánchez y el sub jefe del Estado Mayor del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, general EP Otto Guibovich, avivaría el distanciamiento.

Donayre y Guibovich están enfrentados desde fines del 2007, cuando se voceó al segundo como posible Comandante General del Ejército.

Lo importante, en todo caso, es la serie de sucesos que antecedieron a la publicación del falso comunicado. El pasado lunes 18 de agosto, Sánchez fue convocado a la oficina de Donayre, en el piso seis del Pentagonito.

Lo esperaban Donayre y el comandante general de la Región Militar Sur, Francisco Contreras Rivas. Ambos conforman el Consejo de Investigación de Oficiales Generales (CIOG), que indaga sobre supuestas irregularidades cometidas en un proceso de adjudicación para vender arena de un campo de entrenamiento propiedad del Ejército en la Quebrada de Hueso, km 46 de la Panamericana Sur. Sánchez autorizó dicha venta.

En la reunión, según un testigo presencial, Donayre exigió a Sánchez que “dé un paso al costado como gesto de desprendimiento y por el bienestar del Ejército”. “¿Qué se me imputa?”, inquirió sorprendido el jefe de la Digedoce. “Falta de control”, respondió Donayre.

Sánchez alegó que este no era motivo suficiente para su retiro de la institución, pero Donayre lo interrumpió. “Queremos que pidas tu cambio. Si no aceptas, ya encontraremos un mecanismo”, le advirtió.

Al día siguiente, el 19 de agosto, el ministro de Defensa, Ántero Flores Aráoz, recibió al general Sánchez en su despacho de la avenida Arequipa. Le informó que había recibido una llamada de Donayre pidiéndole que lo coloque como asesor en el despacho ministerial. El divisionario se opuso, pero Flores lo tranquilizó diciéndole que estudiaría su caso.

El viernes 23, Sánchez acudió a la oficina de Donayre y le dijo que no renunciaría. Éste le contestó: “Te dimos una oportunidad. Tú decidiste”.

Una semana después, el jefe de la Digedoce se quejó entre su personal de que era víctima de un seguimiento, aparentemente por personal del Ejército. Poco después recibió fotos suyas trucadas para retratar falsas situaciones comprometedoras y correos electrónicos anónimos. Del falso comunicado se enteró porque una copia del correo electrónico fue enviada, un día antes de su publicación, a su amigo, el general Guibovich.

El incidente se produce en un momento crucial: ad portas del examen de ascensos, proceso que será supervisado por Sánchez, y cuando se rumorea que éste es candidato firme al puesto de Inspector del Ejército.

Humor Verde

El general Donayre goza del respaldo presidencial y cultiva un corrosivo sentido del humor. Pero en los últimos tiempos ha arrancado muy pocas sonrisas. Donayre removió a Guibovich de su puesto en la Región Militar Centro (RMC) y lo envió al Comando Conjunto. Posteriormente, Guibovich fue implicado –sin pruebas concretas– en un escándalo de coimas al interior del Hospital Militar de Jesús María.

El ex Inspector del Ejército, general Francisco Vargas Baca, quien investigó el tráfico de combustible al interior de la institución, fue igualmente sacado de su puesto y enviado al Oriente. En Iquitos cayó víctima de una falsa denuncia por sus presuntos nexos montesinistas. El Comando del Ejército no se pronunció al respecto. Ambos oficiales contaban con el respaldo del ex ministro de Defensa, Allan Wagner.

Mientras tanto, Donayre reiteró sus críticas al informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), y recientemente minimizó los espantosos hechos de Putis en Huanta. El año pasado también protagonizó un bochornoso incidente al pretender condecorar al director del pasquín montesinista, La Razón, Uri Ben Schmuel. Wagner detuvo el desaguisado.

Pero la semana pasada envió una insólita carta a Ben Schmuel felicitándolo por “su trabajo profesional en la que con pluma ágil y fresca esboza pensamientos claros y objetivos, fomentando un periodismo sano y digno que forme opinión sensata en todos los peruanos”.

Ben Schmuel es el mismo que, en una columna publicada en La Razón este año, opinó que los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta fueron “daños colaterales” y que “si fuéramos un país agradecido Santiago Martin Rivas (y, para el caso, también Fujimori) tendría que ser condecorado y no tratado como criminal”. ¿Parecido piensa la máxima autoridad del Ejército? (AZ / RM).


 


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