Historia Cerveza Cusqueña cumple un siglo de efervescente existencia.
Fortaleza Chela
 |
El sudafricano Robert Priday, presidente de Backus, guía al ministro de la Producción, Rafael Rey, y Fernando Zavala, vicepresidente de Backus, por la fábrica de cerveza en el Cusco. |
Hay quienes piensan que la fábrica de Cerveza Cusqueña debería ser un atractivo turístico más en la Ciudad Imperial. Por lo pronto, carga el peso de la historia, no milenaria, como las fortalezas incas y preincas que la rodean, pero sí centenaria.
Y es que la semana pasada celebró 100 años de fundada, y es la única fábrica propiamente dicha –junto a la productora de fertilizantes Cachimayo– que existe en Ciudad Imperial.
El viernes 2, sus altos silos plateados brillaban fulgurantes bajo el intenso sol serrano, mientras Robert Priday, el robusto sudafricano presidente de Backus, guiaba por la planta al ministro de la Producción Rafael Rey.
Un siglo atrás, Ernesto Günther y Alfonso Rehder, dos alemanes sedientos y vigorosos, fundaron la hoy famosa cervecería. Günther venía de Arequipa, donde había fundado la “Arequipeña” diez años antes.
El gusto por la cerveza ya discurría entonces por ríos y quebradas andinas, produciéndose a nivel casero desde tan temprano como en 1872, recordó el historiador Víctor Anglés. Era el caso de “La Urumbabita”, “La Española” o la “Pavo Real”. Pero Günther y Rehder llevaban el OktoberFest en las venas y pronto se impusieron por calidad y presencia. Desde entonces, la Virgen del Carmen ha salido cien veces en procesión, la empresa fue cambiando de manos, y la producción de cerveza fue creciendo como la espuma.
Ahora, en el Cusco se producen 6 millones de hectolitros anuales de una cerveza de pura malta y lúpulo saaz. No en vano hasta Mickie Roonie, goleador del Manchester United, ha sido ampayado paladeándola en un pub de Londres.