Local Cuerpo diplomático recorrió “Ruta del Pisco”. CARETAS acompañó gustoso.
Embajadores del Pisco
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Entre tradicionales alambiques de cobre, explicación de Ronnie Shialer en Viñas de Oro, Chincha. |
NO fue la dupla León-Quimper la protagonista de los comentarios ese par de días: lo fue la condena de Magaly Medina. Eso, y el pisco. Porque dos buses con notable carga y seguridad del Estado avanzaban por la Panamericana Sur en pos de un camino que prometía ser más dulce que el dejado, cada vez más, atrás: el 16 y 17 pasados, una treintena conformada por embajadores y miembros de la cancillería peruana, fueron invitados por la última (con apoyo del Ministerio de la Producción y PromPerú) a recorrer la llamada “Ruta del Pisco”, en Ica. Sin embargo, la ilustre comitiva no pudo abandonar por completo una coyuntura tan agitada. Pero supo razonarla a través de otro cristal. Aquel que contenía el indiscutible néctar peruano.
Entre Pisco y Nazca
La bodega chinchana Viñas de Oro, ubicada en Hoja Redonda, es la primera parada. La moderna planta del Grupo Brescia genera 267 mil litros de pisco cada temporada de producción, que va de fines de febrero a junio. Luego que amables mujeres con sendas bandejas colmadas de copas aparecen, surgen preguntas como la del embajador de Bolivia, Franz Solano, quien inquiere sobre el pisco chileno. “Aguardiente”, corrige el Viceministro de Relaciones Exteriores, Gonzalo Gutiérrez, quien promete aclararle el punto en su conferencia de la noche (la pródiga explicación sería suficiente, al parecer, pues calmo ya en cuerpo y alma, el excelentísimo boliviano emprende el regreso esa misma madrugada).