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Actualidad La pugna por el control del partido aprista. Mulder busca mantenerlo y Del Castillo impulsa a Pastor.

Choque a la Vista

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Luego de más de dos años de “auto-represión” partidaria, Jorge Del Castillo volvió a los fueros de Alfonso Ugarte la semana pasada.

Las declaraciones del congresista y ex premier Jorge del Castillo en CARETAS 2049 prendieron una mecha que salió de la avenida Abancay y reventó en Alfonso Ugarte. Del Castillo increpó al presidente del Congreso, Javier Velásquez Quesquén, por los incidentes del jueves 9, cuando se le impidió hablar en el pleno. Esto precipitó finalmente la caída del gabinete.

Pero aquellos vertiginosos días también dejaron otras relaciones magulladas. Los partidarios de Del Castillo acusaron al secretario general del partido, Mauricio Mulder, de obstaculizar el evento de “desagravio” que le organizaron al ex primer ministro en Alfonso Ugarte la noche del lunes 13. Entrevistado en RPP, Mulder negó tales cargos.

Detrás de las fisuras se esconde una falla sísmica. En las alturas del partido oficialista se da por descontado que el sacudón vendrá luego de la cumbre APEC. Como lo gritaron en el acto protagonizado por Del Castillo, los opositores de Mulder demandarán la convocatoria a un congreso, alrededor de febrero del 2009, para elegir una nueva dirigencia.

“No hay ningún congreso a la vista, por ahora. De repente se podría convocar a una plenaria, pero no a un congreso”, expresó Mulder a CARETAS el lunes 20. “Son falsos los rumores sobre división y tales comentarios vienen de miembros poco apegados a la doctrina aprista. Los problemas se discuten en casa y no en los medios de comunicación”.

Mientras Mercedes Cabanillas y Del Castillo asumían papeles protagónicos en el gobierno, Mulder apostó por controlar la maquinaria del partido. No significó una tarea fácil. El acoso de los militantes por puestos de trabajo ha sido una presión difícil de contener.

La cara más estimulante de la moneda consiste en mantener el poder para controlar la lista de candidatos al Parlamento en las próximas elecciones. Es la prioridad de Mulder y explica su resistencia a convocar al congreso de su partido.

Entre los planes de Del Castillo no está enfrentársele directamente. La opción de lanzar a Aurelio Pastor como secretario general es la que se perfila cada vez más. Pastor fue el único congresista de alto perfil, quizás con Nidia Vílchez, que salieron al frente para defender a Del Castillo en la última coyuntura.

Wilbert Bendezú, ex secretario de organización del PAP, explica la postura de quienes se oponen a Mulder. “En el último congreso aprista, realizado en junio del 2004, se presentó un tema sui géneris porque estábamos en campaña electoral y el estatuto fue cambiado para crear dos secretarías a cargo de Mulder y Del Castillo. Se acordó que ambos deberían poner sus cargos a disposición en diciembre del 2006”.

Bendezú considera que “Del Castilló cumplió su palabra, pero Mulder no, lo que ha provocado que los militantes exijan la realización del congreso”.

El parlamentario andino dice que por manifestar su descontento ante la continuidad de Mulder “fui separado de la secretaría de organización en junio del 2007, pero yo sigo siendo militarte aprista. No se puede hablar de democracia si uno mismo no es demócrata dentro de su partido, si no respeta las normas. El actual CEN sólo tiene 2 ó 3 miembros elegidos en el congreso, los demás fueron puestos a dedo. Mulder dice que su gestión ha sido extendida hasta el 2009 y esto es falso. No hay documento alguno, ni acuerdo de ninguno de los plenarios que haya tomado esa decisión”.

A Mulder lo acusan de copar el comité ejecutivo: Germán Luna, en la secretaría de Propaganda; Andrés Tello, en Asuntos Locales y Evelin Orcon en la secretaría de Juventud. También lo responsabilizan de cambios precipitados en bases como Villa María del Triunfo, Comas, Lima Cercado y en Tacna y Chiclayo.

“Yo no me presto a la intención de nuestros enemigos que quieren ponernos como un partido dividido”, retruca Mulder. “A Wilbert Bendezú no lo apoya nadie”.

Tal como van las cosas, es difícil que la presión se pueda contener dentro de la olla hasta después de APEC. La facción liderada por el ex primer ministro presionaría por establecer mecanismos más efectivos de democracia interna, como la supervisión de la ONPE en el proceso interno. Del mismo modo, es posible que la modalidad de votación por vía de delegados sea puesta en remojo para ser reemplazada por la de voto universal entre los carnetizados.

¿Dónde queda el resto de la cúpula? La congresista Mercedes Cabanillas, cuyas diferencias con Del Castillo son casi públicas, respalda la posición de Mulder. La relación del ex primer ministro con Velásquez Quesquén quedó resquebrajada sobre todo porque el primero considera que su apoyo jugó un papel determinante en la elección del segundo a la presidencia del Parlamento.

La sombra de Agustín Mantilla, como siempre, vuelve a dejarse ver. Real o exagerada, la influencia del ex ministro del Interior es expresada en dirigentes que se esfuerzan por tomar distancia pública de su antiguo mentor, como el viceministro Javier Barreda y el presidente de Foncodes, Carlos Arana. Ambos se encontraban bajo el paraguas de la ministra de la Mujer, Susana Pinilla, cuya estrella política parecía ir en ascenso hasta que la semana pasada el presidente Alan García aceptó reemplazarla por Carmen Vildoso sin dar mucha pelea. El propio Mantilla guarda un perfil bajo pero visita bases y tiene presencia en el norte del país y en enclaves limeños como Pueblo Libre, Miraflores, Villa María del Triunfo y San Juan de Lurigancho. Con la fraternidad entre paréntesis, los próximos meses se pintan interesantes en el partido oficialista. (E.CH.-M.A.)


 


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