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Economía Gobierno argentino estatiza el Sistema Privado de Pensiones. Similitudes y diferencias con el peruano.

Se Armó la Pampa

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Decisión de Kirshner fue calificado como “robo legalizado” por el diario Clarín.

Son pocos los sectores que se han librado de la debacle financiera, y el de los fondos de pensiones no es uno de ellos. En Estados Unidos, según datos de la Oficina Presupuestaria del Congreso norteamericano, en los últimos 15 meses los fondos destinados a jubilaciones han perdido la friolera de 2 billones de dólares. El valor de estos fondos, entre públicos y privados, ha retrocedido más de un 20%.

En Argentina, las carteras de las AFJP (Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones), que manejan unos US$ 29,000 millones, tienen un 70% de sus recursos invertidos entre bonos y acciones, y la caída de los mercados ha provocado unas pérdidas promedio de más del 40% en 2008.

Con el pretexto de proteger las futuras jubilaciones de la crisis ante esta situación, esta semana, el gobierno de Cristina Kirchner anunciaba su decisión de ponerle fin al sistema de jubilación privada, estatizando el sistema. El objetivo sin embargo sería otro, y la movida apuntaría más bien, según varios analistas, a conseguir financiamiento para el Estado, en momentos en que el gasto público es extremadamente elevado. Las AFJP tienen un 55% de sus inversiones en bonos del gobierno, y la estatización les permitiría borrar esa deuda de sus balances.

Populismo confiscatorio

Al proyecto de ley le falta aún pasar por el Congreso, pero la reacción de los mercados fue clara, y el martes pasado el índice Merval de la Bolsa de Buenos Aires se desplomaba un 13%, mientras los bonos de la deuda pública retrocedían fuertemente y el riesgo país se incrementaba cerca de 200 puntos.

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La medida además, en opinión de algunos, lejos de asegurar la jubilación de los afiliados, dejaría a la gran mayoría en la calle. Roberto Cachanosky opinaba en La Nación que el gobierno estaría haciendo “exactamente lo mismo que lo que ocurrió en el 2002 cuando se confiscaron los depósitos a plazo fijo en dólares”, con la diferencia que en este caso el Estado no entregará nada a cambio. “No va a haber un bono que represente lo que cada uno tenemos ahorrado en las AFJP. Directamente optarían por confiscar la propiedad privada que son los ahorros de la gente”.

Perú: minimizar el efecto

En el Perú a setiembre de este año, la rentabilidad real anual de las AFP era de –16.7%. Un director de una AFP que prefiere no ser nombrado afirma que “Las crisis no son terminales. Los que perdieron capital en esta son aquellos que entraron al sistema en los últimos 2 años, los que entraron antes seguramente tendrán una rentabilidad positiva, dados los buenos resultados de años pasados”.

De hecho la crisis ha llevado a una recomposición de las carteras de los fondos a comienzos de año. Según el BCR, a junio de este año, el 72% de la cartera administrada por las AFP, 45,320 millones de nuevos soles (aproximadamente US$ 15,000 millones), estaba en el Fondo Tipo II, que permite invertir el 45 por ciento de los fondos en instrumentos de renta variable, es decir, de riesgo moderado.

El Fondo Tipo I de las AFP, el más conservador, aumentó en 21 por ciento y pasó de 3,069 millones de soles en diciembre 2007 a 3,705 millones en junio de 2008. El Fondo Tipo III, el de mayor riesgo, por el contrario –que creció 510% en el 2007–, sólo registró un aumento de 0.2 por ciento en los seis primeros meses de 2008.

Juan José Marthans, ex Superintendente de Banca y Seguros, opina que “uno de los impactos de la crisis está relacionado al valor del fondo privado de pensiones. En las últimas cuatro semanas ha perdido alrededor de US$ 3,000 millones, y con respecto al pico son US$ 5,000 millones. Eso significa que el fondo está en alrededor de US$ 17,000 millones, mucho menos de los 22,000 de que se hablaba a comienzos de año”.

Pedro Flecha y Juan José Marthans destacan la solvencia de las AFPs peruanas.

Marthans no cree sin embargo que estemos demasiado expuestos en el frente externo. “Hoy no es más del 12% lo invertido afuera por las AFP, y las inversiones colateralizadas con supbrime tienden a cero. En América Latina el Perú ha dado un ejemplo de conservadurismo que hay que aplaudir en ese contexto”.

Sin embargo, dadas las circunstancias actuales, no debería sorprender que el fondo privado de pensiones, que hoy cuenta con 4’260,000 afiliados, se vea afectado. “Lo que hay que hacer es minimizar los costos de la crisis”, señala Marthans, y propone que se estudie la implementación de dos medidas concretas.

“La ley del sistema privado de pensiones preveía el establecimiento de una rentabilidad mínima. A partir de la modificación del sistema, no se modificó el esquema de rentabilidad mínima y se necesita dar claridad sobre qué es y cómo se va a definir a partir de esta crisis. Hoy la rentabilidad sería negativa, y se está redefiniendo para adaptarla al esquema multifondos. Se va a anunciar a fin de año, pero debería hacerse antes”, dice.

Marthans considera que el afiliado a una AFP a largo plazo no tiene mayor problema. A quien está próximo a jubilarse se le minimizan las pérdidas, porque tiene que pasar al Fondo I. “Lo que se podría hacer es conjugar esta pérdida con una rentabilidad mínima, que existe en otros países”, sugiere.

Por otro lado, propone que las comisiones que paga hoy el afiliado a las AFP, de 1.8%, y que se deduce de la remuneración, sea deducida del fondo ya aportado. “Estaríamos inyectando más de US$ 300 millones de demanda a la economía peruana”, apunta. “Pero hay que hacerlo inteligentemente. El afiliado debería tenerlo como alternativa, con adecuada información –y no para todos, sino para aquellos que tienen 10 ó 15 años de aportación por lo menos–, y que la tasa de equivalencia sobre la cual se viene deduciendo la comisión a favor de las AFP a partir de la remuneración sea razonablemente correspondiente a la tasa de comisión que pagarían a través del saldo. Esta sería una gran medida contracíclica, y con bajo costo para el Estado. Probablemente el MEF tendría que incrementar su aporte a nivel subvención en este segmento de los afiliados, de los que menos tienen. No es novedad, lo hace ya, tendría que hacerlo un poco más nada más. No digo que esto se haga, pero sí que se evalúen estas medidas, y si se considera, que se implementen”. (Tomás D’ornelas)

Inyección a la Vena


Esta semana también, el grupo financiero holandés ING, poseedor del 80% de las acciones de la AFP Integra en el Perú, recibió una inyección de efectivo de 10,000 millones de euros (US$ 13.500 millones), y sus títulos subieron más de un 29% en la bolsa.

ING aceptó el dinero estatal, en un acuerdo estructurado para evitar un aumento de capital, y su Director gerente en Perú, Bernhard Lotterer aseguraba que el grupo mantiene sus planes de crecimiento en el país, donde además de Integra maneja ING Fondos e InVita, empresa aseguradora.


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