Local Para los aficionados al más allá, Día de Difuntos llega cargado de actividades. Destaca el Encuentro Iberoamericano de Cementerios.
Citas Lapidarias
 |
Luis Repetto, organizador del Encuentro, y lápida adelantada. |
En su libro
Principios de Botánica Funeraria, el erudito catalán Celestino Barallat criticaba ya en 1885 la exuberante impertinencia de sembrar plátanos en los parques funerarios. Aunque tales frutos, aseguraba citando a Plinio, hubieran llegado a Europa por primera vez destinados a una tumba. El despropósito mortuorio, como se ve, es de larga data, y para contrarrestarlo en suelo americano es que entre el 30 y 31 de octubre se realizará en el Centro Cultural de la Universidad Católica el IX Encuentro Iberoamericano de Cementerios con Valor Patrimonial.
Con el museólogo Luis Repetto a la cabeza del cortejo, el encuentro tendrá como tema central las diversas manifestaciones artísticas de la muerte, pero también servirá para compartir proyectos sobre valoración de espacios funerarios e iniciativas vinculadas al tema de los desaparecidos.
El evento, en el que participarán funcionarios de cementerios y gestores culturales llega acompañado de actividades para el aficionado en general. El 30 se realizará la visita-homenaje a los criollos inmortales en el Presbítero Maestro, que este año celebra su bicentenario, y el 31 se llevará a cabo allí mismo el estreno de la obra Don Juan Tenorio, organizada por el Centro Cultural de España.
Repetto, presidente de la Red Iberoamericana de Gestión y Valoración de Cementerios Patrimoniales, organizadora del evento, celebrará, por su lado, su propia fiesta fúnebre a puerta cerrada. Develará, para amigos e iniciados en la materia, su propia lápida. La pieza, una auténtica obra de arte cajamarquino, corresponde al colorido estilo de las losas del camposanto de Huambocancha. “El cementerio más alegre del mundo”, asegura Repetto, que quisiera morirse dos veces para hacer de la primera “un buen ensayo general”. La lápida, entonces, pasará a formar parte de la colección del Museo de Artes y Tradiciones Populares del Instituto Riva Agüero, del cual Repetto es el director. Sus cenizas, dice, quisiera que fueran arrojadas al viento desde el puente colgante del Río Apurímac. Por lo pronto, la lápida ya tiene epitafio: “Cuando seas festín de los gusanos me reiré a carcajadas de tu orgullo”. Solo falta la fecha de defunción. No sería raro que, como Barallat el erudito catalán, tal faena cayera justo en Día de Difuntos. (MDP)