Corrupción Detrás de la salida de Fernando Ampuero.
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Ampuero era jefe de la unidad de investigación de El Comercio. |
El origen de los audios que tienen en ascuas al gobierno permanece en el misterio. Lo que está claro es que parte de las conversaciones grabadas, sus transcripciones y los correos electrónicos llegaron a los medios que pertenecen al grupo El Comercio. La semana pasada se dio cuenta de la salida de Fernando Ampuero como jefe de la Unidad de Investigación, debido a desacuerdos con la nueva dirección del diario. Trascendió que, a pedido del anterior director, Alejandro Miró Quesada, se comenzó a investigar un presunto caso de corrupción asociado con cementeras mexicanas que presionaban muy fuertemente para ingresar al mercado peruano. En el camino comenzaron a aparecer audios y correos electrónicos de mano de una fuente que no ha sido determinada. Eran más de ochenta conversaciones interceptadas.
En resumen, personajes vinculados al caso cementero también lo estaban en otros oscuros episodios de lobby. La red de espionaje que se tendió “pescó” material que se apartaba del affaire cementero. El dominicano Fortunato Canaán parecía moverse en más de una plataforma.
El caso Discover era el más claramente configurado. Aunque los resultados de sus gestiones todavía sean materia de investigación, Alberto Quimper, un funcionario público, estaba inequívocamente “aceitado”.
En el camino el directorio del diario decidió el recambio de Alejandro Miró Quesada por Francisco Miró Quesada Rada. Ampuero presentó el material al último pero éste consideró que la gobernabilidad del país sufriría un duro golpe si se publicaba.
Luego el tema llegó a manos de Fernando Rospigliosi, quien lo llevó a Cuarto Poder. Como ya se ha dado a conocer, los periodistas de este programa trabajaron con los audios al menos por nueve días.
Tras la emisión del domingo 5 de octubre, el ambiente se enrareció aún más en la redacción de El Comercio. Ampuero peleaba por sus notas pero la nueva dirección no quería publicar nada. “Estoy tratando de defender la dignidad de este periódico”, le escucharon los periodistas exclamar a Ampuero durante los días siguientes en vista de que la nueva dirección se oponía a reseñar en extenso las noticias.
Entre tanto, los editoriales del diario y la columna de opinión de Hugo Guerra, nuevo editor de opinión del diario, enfatizaron la necesidad de investigar el origen de las interceptaciones telefónicas. Ampuero consideraba que lo más importante era investigar los actos de corrupción.
Así las cosas, el veterano periodista, que también era editor del suplemento cultural El Dominical, fue retirado de ese cargo. La publicación de las notas sobre los petroaudios era antecedida diariamente por la meticulosa revisión del director. El martes 21 a mediodía le comunicaron al “incómodo” Ampuero su remoción.