Narcotráfico Director de empresa ganadera de Orlando Sánchez Paredes fue procesado por narcotráfico en México.
El Sobrino de Salamanca
Han transcurrido nueve meses desde que arrancara la megainvestigación fiscal y policial a la familia Sánchez Paredes por presunto lavado de dinero producto del narcotráfico (CARETAS 2012).
El Equipo Especial de Investigación de la Dirección Antidrogas (Dirandro) está rastreando los antecedentes, movimientos bancarios y adquisición de bienes de 77 personas y 124 empresas. Pero hay ciertos personajes claves que no han sido comprendidas en la compleja pesquisa.
Luis Felipe Sánchez Luna, natural de Juanjuí, 39 años, es uno de ellos.
Sánchez Luna es actualmente uno de los directores de la Empresa Agrícola Ganadera Salamanca S.A.A., de propiedad de Orlando Sánchez Paredes. Esto no tendría nada de particular, si no fuera porque Luis Sánchez Luna, al igual que otros miembros de la familia oriunda de Santiago de Chuco, fue investigado y posteriormente procesado por tráfico de cocaína.
El caso se remonta a 1987. En diciembre de ese año, Segundo Simón Sánchez Paredes fue asesinado en su hacienda colonial de la ciudad de Pachuca, estado de Hidalgo, a una hora de México Distrito Federal.
Lo que inicialmente parecía un triple crimen pasional (CARETAS 2002), cambió cuando la Policía mexicana descubrió un laboratorio de cocaína en el sótano del ‘Rancho Luna’, según el expediente N 2/987/A.P.
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Luis Sánchez Luna (39) fue detenido por tráfico de drogas en México en 1987. Hoy dirige Ganadera Salamanca, de su tío Orlando Sánchez. |
Fidel Sánchez Alayo, hijo de Manuel Sánchez Paredes, y Elmer Vásquez Peláez, a quienes se detuvo en el ‘Rancho Luna’, fueron procesados y encarcelados por posesión, fabricación y acondicionamiento de cocaína. Otro que corrió la misma suerte fue Luis Sánchez Luna.
Aquél era ‘sobrino’ de Segundo Simón Sánchez Paredes, según su testimonio consignado en el expediente de la Procuraduría General de México. Llegó a ese país en 1986 para estudiar administración en la Universidad LaSalle y se alojó en una de las propiedades de su tío, en la calle Farallón 343, colonia Jardines de Pedregal, en México D.F. Fue aquí mismo donde lo pescó la Policía. Entonces tenía 18 años.
Según los documentos de la justicia mexicana, Sánchez Luna admitió que su tío “venía desarrollándose como narcotraficante” e, incluso, “aportó nombres de las personas que visitaban” a Segundo Sánchez Paredes. Fue condenado por narcotráfico, pero obtuvo su libertad años después.
Hoy, en otro notable caso de readaptación social en esta familia, aparece como director de Empresa Ganadera Salamanca junto al propio Orlando Sánchez Paredes y a Belisario Esteves Ostolaza, ex viceministro de Comercio durante el primer gobierno aprista, según documentos de Registros Públicos.
Sánchez Luna, además, consignó como suyo ante la Sunat el número telefónico 044-234791. No obstante, según Telefónica, ese número le pertenece a Sunilda Paredes de Sánchez, esposa de Simón Sánchez Reyes.
Este tipo de maniobras extrañas son una constante entre algunos miembros de los Sánchez Paredes. En la misma Ganadera Salamanca, adquirida por Orlando Sánchez en el 2001, aparecen como apoderado Milcíades Sánchez Villarreal –uno de los coprocesados con Perciles Sánchez Paredes en el juicio por narcotráfico de 1987– y como tesorero Elmer Vásquez Peláez, confeso procesador de cocaína del ‘Rancho Luna’.
A nombre de Vásquez Peláez últimamente fue registrado el número 326-7000 que, en realidad, le pertenece a Orlando Sánchez Paredes. Y no sólo eso. En el 2003 fue nombrado secretario de la off shore panameña Ohana Overseas, de propiedad de Orlando Sánchez Miranda, hijo del anterior (CARETAS 2003).
En una declaración oficial brindada a la Policía el pasado 28 de julio, Sánchez Miranda alegó que “convoqué a Carlos Vásquez (Peláez), quien es ahijado de mi abuela paterna, para que me apoyara con esta conformación de cargo de confianza. Es así que él es nombrado tesorero, así como también le pedí que me recomendara a otra persona de confianza y él me recomendó a su hermano Elmer que estuvo en el cargo de secretario”.
En ese mismo testimonial, aseguró que Ohana “no se encuentra obligada a presentar libros contables, debido a que es una empresa no domiciliada”.
Pero la Policía indica otra cosa. Ohana y cinco off shore panameñas ligadas a Orlando Sánchez Miranda, registran préstamos y otros movimientos de entre US$ 30 y 50 millones de dólares, operaciones que, según la hipótesis policial, podrían configurar un sistema de lavado de dinero.
La semana pasada, CARETAS sostuvo una conversación informal con Sánchez Miranda en Miraflores. Éste se negó a conceder una entrevista on the record aduciendo que sólo quería que se le escuche. Sin embargo, en el encuentro no dijo toda la verdad. Cuando se le preguntó si conocía a Luis Felipe Sánchez Luna, dijo que no sabía quién era. (Américo Zambrano)