Actualidad Premier Yehude Simon se presenta en el Congreso mientras el Estado de Emergencia es impuesto tras el brutal colofón de la ley que modifica el reparto del canon.
Descalabro en Tacna (VER)
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El comienzo. A mediodía del jueves 30 la turba intenta tomar la gobernación, que luego fue incendiada. Ya hay dos muertos. |
Las llamas que consumieron parte del edificio de la gobernación en Tacna sirvieron también de irónica respuesta al presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon. Apenas se instalaba en el cargo, el premier argumentó que su predecesor había cometido “un error” al “aparecer como bombero” de los conflictos sociales en el país.
Pero desde que asumió el cargo, a Simon no le ha quedado otra que tomar el extinguidor entre las manos y salir a combatir incendios sociales.
Esa lógica es la que parece haberse instalado por encima de las personas. Y seguro que Simon disertará sobre ello en su exposición ante el Congreso, acompañado por el nuevo gabinete, el jueves 6.
Lo que ocurre en Tacna inquieta más porque sume a la ciudad heroica en una violenta espiral, la del sur, de la que parecía relativamente inmune. Al cierre de edición, el gobierno decretó el estado de emergencia por 30 días en la región. Tropas del Ejército patrullaban las calles y tomaban el control, bajo el mando del comandante general de la Región Militar Sur, Francisco Contreras, que se trasladó desde Arequipa. Se contaba un muerto, casi 40 heridos, entre ellos una veintena de policías, y más de 35 detenidos. Las revueltas se concentraron en los distritos de Ciudad Nueva, donde el municipio fue incendiado; Alto del Alianza, donde el módulo judicial sufrió similar suerte, y Gregorio Albarracín, donde se buscó tomar la comisaría.
El “Tacnazo” empezó el jueves 30, cuando el Congreso aprobó la ley que modifica la irracional distribución del canon, exigida por Moquegua también con revueltas (CARETAS 2051). Tacna pasaría de recibir el 79% del canon que aporta la minera Southern, a solo el 48%. Moquegua saltaría del 21% al 52%.
El tema se puso en el tapete cuando explotaron graves protestas en Moquegua contra la ley en junio último (CARETAS 2032). La situación se hace paradójica debido a la pobre ejecución del canon en ambas regiones. Y sobre todo en Tacna. Según el último reporte del MEF, la región solo invirtió S/.39 millones de los S/.269 millones recibidos este año: apenas el 14.8%. Tacna es una de las cuatro regiones que menos gastan. “La reflexión tiene que ser para la gente de Tacna y para toda la población”, declaró Simon. “Estamos peleándonos por algo que no teníamos nunca. El Congreso ha votado por algo que habían consensuado ellos y no es justo que esas diferencias se zanjen de esa manera”.
Peor todavía. Con los precios de los commodities a la baja, el canon del próximo año se verá reducido significativamente. El botín en disputa podría esfumarse.
Eso no parecía ser tomado en cuenta por la turba que ese mismo jueves cruzó la frontera con Chile y fue reprimida por los carabineros. En un incidente separado, el viernes 31, Gelmer Arpasi, empleado del municipio de Jorge Basadre, se convirtió en la primera víctima mortal al recibir un golpe en la cabeza de origen aún no determinado.
El sábado 1, apagados los fuegos artificiales de la CADE (ver más), el presidente Alan García y el premier Simon escucharon las propuestas de las autoridades y dirigentes civiles tacneños, quienes demandan una compensación del Estado por los recursos que dejarán de percibir. Estuvieron el presidente regional, el nacionalista Hugo Ordóñez, y el presidente del Frente de Defensa, José Mejía. El Ejecutivo se comprometió a no promulgar la ley sobre el canon hasta que una comisión fije tales compensaciones. A cambio, los representantes de Tacna ofrecieron una tregua, por lo que suspenderían las protestas que habían iniciado el miércoles 29.
Pero las cosas se fueron de las manos. El pasado lunes 3 las autoridades y el dirigente fueron abucheados por más de 500 tacneños que rechazaron la tregua en una asamblea realizada en el Paseo Cívico. El Frente de Defensa, encabezado por Mejía, fue desconocido por una caterva que formaría luego un nuevo Comité de Lucha, presidido por Joaquín Copa.
El martes 4, las protestas arreciaron en Ciudad Nueva, donde un grupo de pobladores intentó tomar la Plaza de Armas, hacia el mediodía. Unos 200 policías enfrentaron a más de 4,000 personas, que empezaron a apedrear el municipio y ocuparon el mercado. No tardaron en silbar las bombas molotov, que quemaron gran parte del local edil. Un helicóptero aterrizó en la Plaza, entregó municiones a la policía y recogió a los heridos.
El adjunto de la Defensoría del Pueblo en Tacna, Sergio Mena, señaló que un hombre no identificado murió de un balazo (esto no fue confirmado por el Ejecutivo). Un herido permanece en situación de extrema gravedad.
El presidente regional, Hugo Ordóñez, exigió que el gobierno envíe una comisión de alto nivel a Tacna. “No iré a Lima a conversar porque no dejaré a Tacna en llamas”, aseguró. Los servicios de transporte público, comercio y turismo fueron restringidos.
Fiel a la agenda-sábana de estos casos, el Comité de Lucha no solo rechaza la tregua sino que exige una mesa de diálogo en Tacna, que se cierre la mina de Toquepala, una nueva distribución del arancel especial recaudado por Zofra Tacna y el retiro de los mil policías que llegaron al departamento.
La otra cara de la caliente moneda se vivió en Sicuani, el mismo lunes 3 que Tacna volvía a encenderse. Hasta el auditorio de la Municipalidad Provincial de Canchis llegó Simon en helicóptero con seis ministros.
El olor a alcohol prevalecía en el recinto, posiblemente como remanente de la celebración del Día de las Almas, la noche anterior.
El dirigente Mario Tapia expuso la plataforma de exigencias del pueblo: la anulación del contrato para la construcción de la hidroeléctrica del río Salca, la negativa del pueblo a las concesiones mineras y la derogatoria de varias leyes que atentaban contra sus intereses.
El ministro de Energía y Minas, Pedro Sánchez, también se estrenó en la cancha. Cusqueño de nacimiento y profesional con peso propio, elevó su metro noventa en el podio y, tras breve introducción en quechua, procedió a especificar en castellano que el proyecto no contaminará ni cortará el caudal del río y mucho menos que el agua será enviada a Cataluña, España, como se rumoreó para confundir a la población. Sánchez explicó que por el contrario traerá beneficios económicos y tecnológicos para favorecer al agricultor. A continuación trató de decir lo mismo nuevamente en un quechua entrecortado. Al ser interrogado posteriormente, el ministro respondió en son de broma: “Es que se me salió el inglés”.
Tapia rechazó rotundamente los ofrecimientos del Ejecutivo. El premier no parpadeó, aclaró que habían ido a dialogar y no a escuchar imposiciones y se despidió, seguido de los demás ministros. Cundió el desconcierto general y las protestas. Casi se podían ver las gotas de sudor frío en la cara de Tapia. Todavía ofuscado, éste ofreció disculpas y pidió seguir el diálogo.
Se acordó hacer un expediente técnico de las zonas bajas y medias del valle para garantizar que no se dañen la naturaleza ni los recursos hídricos. También se formará una comisión multidisciplinaria para llamar a un concurso internacional entre compañías especialistas en el tema ecológico, así como un estudio social, con la promesa de suspender el contrato de la hidroeléctrica si los resultados fueran negativos.
Los dirigentes exigieron que no hubiera represalias por los actos violentos de la semana pasada. Pero la actitud poco convencida de los detractores del acuerdo, la escasa información de los protagonistas oriundos y los nada fundamentados postulados que esgrimían los dirigentes más radicales, evidencian intereses ocultos.
Manuel Figueroa, de la PCM, señaló a miembros de Patria Libre, ex integrantes del MRTA, como los azuzadores. Según una fuente de inteligencia de la DINOES, antes de la toma del puente Acomayo, los comuneros fueron entrenados en tácticas de represión por reservistas nacionalistas. De otro lado, la fiscalía que fue incendiada días atrás presenta pintas emerretistas. Simon mostró muñeca, pero la oposición a una hidroeléctrica de estas características marca un nuevo hito en la política tira piedra.