
Notable encierro de segunda de Feria tuvo al frente tres toreros hechos y derechos.
Toros Toros y Toreros Toreros
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Alfonso Simpson, que tomaba la alternativa en Acho, recibió al toro con gran suficiencia y muy buenas verónica, haciendo estallar la tarde. |
Buena corrida. De toros toros, que esto es lo importante, ya que no se puede ni se debe pedir que salgan a la plaza seis bondadosas monjitas ursulinas que se dejen cortar las orejas, poniendo todo de su parte con la connivencia de los toreros. No fueron anovillados y todos tuvieron hechuras de toro, hasta los más pequeños del encierro que salieron en primero y segundo lugar (este segundo precioso de tipo y muy enmorrillado) pero que eran magros y sin ningún exceso de grasa. Los seis toros de los dos hierros de Roberto Puga no fueron exactamente peritas en dulce, tenían sus problemas y había que vencerlos. Vencerlos de vencerlos, de lidiarlos, de estar con ellos con ojo avizor, de estudiarlos mucho y de no confiarse demasiado hasta ponerlos en franquicia, que esa es la disposición que debe tener ante cualquier toro un torero hecho y derecho y que sabe lo que se lleva entre manos. Y una vez dominado (lidiado bien) a torear se ha dicho y a derrochar valor y aguante. Y en esta segunda de feria toreros hubo para ello.
Alfonso Simpson tomaba la alternativa y hay que decir, de entrada, que demostró enormes posibilidades para llegar a ser torero importante. Recibió al primer toro con gran suficiencia y muy buenas verónicas, haciendo estallar las primeras ovaciones de la tarde. Excelentes tafalleras. Tras la ceremonia de su doctorado, con “El Fandi” como poderdante y Manzanares como testigo, y después de brindar el toro a su padre, se lanzó inmediatamente (las ganas de triunfo le podían) a buscar el lucimiento con la muleta olvidándose de que no todo el monte es orégano, que el toro tenía bastante sentido aunque no muchos se dieran cuenta. Sin trámites previos de sobarlo con la muleta o emplear los ayudados o taparse muy bien con la tela al comienzo de la faena (a lo José Tomás que se las sabe todas) se cruzó con el toro y éste con su sentido intacto se le coló pegándole un revolcón mayúsculo. Valiente siempre volvió al toro y se lo llevó a los medios para lucirse con buenos derechazos entre olés y ovaciones. Otra colada del toro que lo envió a la estratosfera, temiéndose lo peor. Con la clavícula rota mató a su toro de una estocada. Oreja. Dio la vuelta al ruedo con la cara descompuesta por el dolor y pasó a la enfermería para ya no salir, con lo que se ahorró el matar al sexto de la tarde que era un aborto del infierno y no sabemos qué hubiese podido pasar. Hay torero. Tiempo al tiempo.