miércoles 18 de septiembre de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2054

19/Nov/2008
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre Apec 2008VER
Acceso libre Medio AmbienteVER
Acceso libre CorrupciónVER
Acceso libre Opinión VER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Acceso libre HistoriaVER
Sólo para usuarios suscritos Tauromaquia
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Salud y BienestarVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Alfredo
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2300
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Vida Moderna Nuevas ofertas de ocio adulto llenan el vacío dejado por el histórico Cinco y Medio.

Cama Para Todos

5 imágenes disponibles FOTOS 

Ver galería

Penthouse para despedidas de soltero del Inkari Hotel Perú. Sala de billar, gimnasio, sauna para 15 y jacuzzi para 10. Der.: Mía, asidua al Sauna Royal Spa de Surco.

La apertura económica del país posibilitó su apertura sexual. Más precisamente, la empoderó: aumentó la oferta de sus sensualidades y satisfizo la demanda de sus placeres. Sucedió en los noventa, cuando el recorte del andamiaje estatal arrojó al mercado toda oferta de negocios restante, incluyendo la sexual. La privatización del sexo aceleró la crisis de los seminales El Trocadero, Las Cucardas, La Salvaje, El Botecito y La Nené: los cinco burdeles legales de Lima desde los sesenta. Aún hoy, muchas de aquellas casas de citas subsisten gracias a las bondades de la subvención estatal, incluso en forma de repartija de preservativos o chequeos médicos.

También la legalidad entró en crisis. A las cinco grutas mencionadas no se le suma ninguna casa con licencia. Aunque el meretricio está en regla desde 1907, el boom del sector privado –como en tantos otros rubros- ha terminado obviando el formalismo de lo legal. La informalidad también creó confusión: hostales sin letreros, discotecas de levante, cines/lupanares, hostales con yapa, night clubs cama adentro, cabinas de internet sin Windows, falsas kinesiólogas, diáspora de saunas, y hasta casinos y gimnasios de ligue. Para el antropólogo Jaris Mujica, por ejemplo, la Calle de las Pizzas es un espacio liminal aún no topologizado. ¿Flirteo gratuito o cobrado? No se dice. “No sólo existe la oferta del sexo por el sexo. Ahora también se ofrece sexo erotizado, sexo soterrado o incluso sexo romántico”, precisa Mujica pensando en el trato de pareja.

La zona gris de la oferta domina más del 90% del mercado, si se considera que sólo existen unas 500 mujeres formalmente registradas. Sólo Lince tiene al menos 65 hostales, y contando.

De Télos Y Telos

Para el autor de Eros Liberado, Pedro Pablo Ccopa, el alza en la oferta de hostales aparece entre el 92 y el 93. En el marco de la serie de coloquios Lo Cholo en el Perú, el sociólogo encabezó la mesa Del Cinco y Medio al Cincomentarios, donde disertó sobre la esencia del sexo al paso y la plena realización –con reminiscencias al télos griego– de la sexualidad peruana a través de sus hostales. Para Ccopa, las historias mínimas que se tejen en los hostales merecen su género literario en la línea de las tradiciones palmistas.

Mesas más allá, el librero Jorge Vega ‘Veguita’, Roberto Prieto y Eloy Jáuregui encabezaron la charla De Huatica a Las Cucardas. El epicentro del goce a través de los años. Primero la Av. Centenario, en cuyos cuartos habría nacido la salsa según los peritos (“no había burdel sin radiola”, sentencia Veguita). Luego el Jr. Huatica –antes Calle 20 de Setiembre, hoy Jr. Renovación–, ya en los cincuenta, con cinco cuadras de mujeres saludando por sus ventanas. Finalmente la turbulenta Av. México.

Los sesenta también están marcados por El Trocadero de Manuel Novella Trabanco. Como recuerda Gregorio Martínez en el imprescindible El Libro de los Espejos. Siete Ensayos al Filo del Catre, Novella Trabanco también regentaba el Cinco y Medio. Y afuera del mismo local que le debe su nombre al km 5.5 de la Carretera Central, Trabanco tenía otro lupanar más, junto al negocio de la administradora de la Nanette Violeta Rázuri. El librero Veguita recuerda que Rázuri compró una casa de casi una manzana en Surco con sus dividendos. Veguita se explaya en remembranzas: al Cinco y Medio sólo podía irse en taxi o carro, tenía un amplio garaje y contaba con al menos 50 habitaciones. Cada una se alquilaba por una o dos horas. Un teléfono te recordaba que podías ampliar tu estadía tras la hora pactada. “Habían unas tarjetas especiales para clientes selectos. Alguna vez tuve acceso a ellas gracias a la administradora”, precisa Vega.

A fines de los setenta, se van los militares y llegan los condones. También las revistas pornográficas y las películas de Seka, La Erótica. El sociólogo PP Ccopa ha aclarado que el negocio callejero era infrecuente. Como la venta ambulante, éste se disparó en los ochenta. La crisis del Cinco y Medio (y la compra del terreno por Corporación Medifarma) es un signo de nuestros tiempos. Como escribió Gregorio Martínez, donde antes se concebían hijos hoy se fabrica viagra.

Cinco Y Medio 2.0

Las propuestas de creación de una zona rosa (CARETAS 1845) caen en saco roto ante el volátil mercado sexual limeño. El ejemplo de Ámsterdam es distinto en aceptación y asepsia. El sexo ya no se encuentra en los extramuros de Lima o en las zonas marginales. No es un fenómeno peruano: como decía el comediante estadounidense George Burns, atrás quedaron los tiempos en que el aire era limpio y el sexo sucio. La proliferación de libros de autoayuda y sexólogas obesas justifica el miedo: el sexo de hoy es tan inofensivo como una sesión de Pilates.

El sexo a la luz del día está en hostales temáticos como el Hotel Park Suites, cuartos con columpios tántricos como los del Hollywood Suites (San Miguel y también Surco). Los adminículos se ofertan en limpias sex shops sanisidrinas como dealcoba.com (desde noviembre del 2005): rosarios que no sirven para rezar, consoladores de seis velocidades, et al. Los masajes y saunas se abastecen de mano de obra colombiana en las remozadas Suites de Barranco y el nuevo Ozono. El sexo se ha despercudido y explicitado. También ha abrazado el libre mercado. Jaris Mujica se apoya en la teoría del biopoder del filósofo Michel Foucault para denunciar una hipercapitalización del sexo. Con miras a la próxima reunión de líderes del APEC, no pocos night clubs han sacado sus cubiertos de plata. El sexo es otra forma de ejercer la política. Y la política es, muchas veces, una forma de obtener sexo. (Carlos Cabanillas)


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista