Gastronomía Cuatro chefs locales interpretan el espíritu de APEC en la cocina.
Abriendo El APECtito
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Del Norte con Sabor.- "Langosta de Puerto Eten coqueteando con Concha Negra del Manglar en Arroz Mojadito de Ferreñafe", sensual creación de Héctor Solís. |
La chiclayanitud, versión comestible, es el oficio cotidiano de Héctor Solís. Desde la cocina del restaurante Fiesta, tan famoso por la sutileza de su cabrito u arroz con pato como por la notoriedad de algunos de sus comensales, Solís recuerda con orgullo la tradición provinciana que cultiva y reinterpreta en el siglo XXI. El primer olor que recuerda de su chiclayana infancia es el de las sardinas rellenas que hacía su abuela: perfume a cebolla china y ají amarillo con toques de chicha de jora y un manto de culantro. Mientras la abuela estaba en esa alquimia, el abuelo regresaba del mercado de Moshoqueque con un cabrito próximo al despellejamiento y beneficio con asistencia, ajena al miedo, del pequeño Héctor. Empezó a trabajar, con horario y sin sueldo, desde los 12 años.
La familia Solís hizo de la casa un restaurante bajo el pionero rubro, 1983, de cocina chiclayana. Al comienzo solo atendía moscas. Veinticinco años después, hay restaurantes Fiesta en Chiclayo, Trujillo, Lima, Bogotá y próximamente en Santiago de Chile. Desde el de Lima, Solís inventa su plato para el APEC.