domingo 17 de febrero de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2054

19/Nov/2008
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre Apec 2008VER
Acceso libre CorrupciónVER
Acceso libre Medio AmbienteVER
Acceso libre Opinión VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre Ellos&EllasVER
Acceso libre HistoriaVER
Sólo para usuarios suscritos Tauromaquia
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Salud y BienestarVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Alfredo
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2270
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Cultural El Pacífico como vía cultural. En Filipinas veneran a Santa Rosa. Y en México la pachamanca es pibil.

Lazo Oceánico

Ampliar imagen

La autora participa de Peru Now, proyecto que reúne sinergias para poner en vitrina de APEC lo mejor del Perú actual. Jorge Salmón es el artífice de una megapropuesta auspiciada por Confiep, Scotiabank y otras empresas peruanas, que comprende 18 mini documentales que recibirán, vía Cancillería y PromPerú, los CEOS y mandatarios que acudan a APEC.

Para nosotros, los peruanos, el Apec es una aventura que empezó hace miles de años, cuando arribaron a nuestras costas los primeros hombres y mujeres provenientes de orillas lejanas; comerciantes, aventureros y navegantes, protegidos por sus dioses que hicimos nuestros, trayendo conocimientos, costumbres y productos que pronto se amalgamaron con nuestro patrimonio, acervo y cosmovisiones. Y fueron sangre de nuestra sangre. Por tanto, ancestros.

Muchas teorías se ensayan acerca de si fueron los chinos y los siberianos los primos remotos de los indios americanos, cuándo fue que descubrieron América, pues está claro para nosotros que Colón redescubrió un continente ya descubierto mil veces. Sabemos que fueron los maoríes, los melanesios, micronesios, polinesios, y habitantes de otras remotas tierras de cara al Pacífico quienes pisaron primero este nuestro suelo. Evocamos formas y texturas, herramientas y prácticas agrícolas, las miradas de criaturas divinas y los rostros de nuestros hijos, al pensar en todos esos hombres y mujeres que hoy visitan el Perú como nación, pero que en esencia, son parte de nuestra identidad. Y familia.

Ampliar imagen
Por ello, nuestro devenir cultural tiene lazos que nada tienen de misteriosos con las manifestaciones y expresiones culturales de tierras que parecen lejanas, como la China, Malasia, Australia, Rusia. Cuando viajamos a Hawaii nos sorprende que ellos también cocinen sus carnes en hornos de tierra. Los hawaianos le llaman Luau y es, como nuestra Pachamanca, un ritual. En muchos otros países que conforman el ahora Apec, el alimento, el ritual y la tierra se entrelazan milenariamente. En Polinesia se le denomina Umu. Entre los mapuches de Chile es el Curanto, que tiene la particularidad de ser casi siempre de mariscos. En México es famosa la Pibil y en Centroamérica le llaman Tapao. Es más que probable que aquellas leyendas sobre deidades y grandes señores que llegaron por mar como Naylamp y Ai Apaec estén inspiradas en hechos reales. Qué más real y presente en nuestras vidas que la llegada de migrantes chinos y japoneses a nuestras costas durantes los siglos XIX y XX. Perú le debe a China importantes empresarios, artistas, pensadores y una de las fusiones culinarias de más arraigo entre nuestra gente: el chifa. Por otro lado, la influencia del Japón en la gastronomía peruana se fortalece con la profusión de la comida Nikkei. Pero más allá del fenómeno gastronómico, el Japón dio un aporte de US$ 2.7 millones para construir el actual Museo de Chavín inaugurado el 18 de julio de 2008. Es la donación cultural de mayor envergadura otorgada al Perú desde los inicios de la cooperación cultural y se espera que sea un símbolo de las relaciones de amistad entre el Japón y el Perú. Arqueólogos japoneses como Izumi Shimada y Seichi Izumi nos han ayudado a escribir la historia de nuestras raíces precolombinas. La historia del Museo Amano, el cual cuenta con la más completa colección de textiles de la cultura Chancay, está íntimamente ligada a la de su fundador y principal impulsor, Yoshitaro Amano. Gracias al Océano Pacífico, al Japón y al destino, pudimos ver nacer artistas de la talla de José Watanabe, gran poeta, Venancio Shinki, magnífico pintor, amén de otras tantas mentes brillantes y almas sensibles que reconocemos como peruanas. Si viajamos hasta las Filipinas, veremos detentes de Rosa de Lima, santa nombrada Patrona de América, Filipinas e Indias Occidentales en 1670. Si nos acercamos más a nuestras costas, encontraremos que en México ya se disfruta la gastronomía peruana como un fenómeno que no pasa desapercibido, y que supone no solo un millonario intercambio comercial sino un vínculo cultural entre dos naciones que tienen mucho en común. Para terminar, otro país, Estados Unidos de América, apoya al Instituto Cultural Peruano Norteamericano (Icpna), entidad que tiene una larga tradición dentro de la promoción del arte y la cultura de nuestro país.

En fin. El Apec es como el Océano Pacífico: un mar. Un mar de historias en común. Un mar de aventuras. Un mar lleno de respuestas a nuestras interrogantes. Un mar de esperanzas. (Josefina Barrón)


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista