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Corrupción Reconstruyendo la versión que León Alegría ha transmitido a sus visitas en San Jorge. El CPU de su computadora podría desmentirlo.

Caso Petroaudios: Nuevo Giro

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Llegó, saludó y se entregó. Media vuelta mediática que dejó mal parada a la policía a la vez que desencadenó todo tipo de especulaciones en torno a lo que pasaría en el caso que acapara la agenda noticiosa hace más de un mes. Estos días tiene audiencia con el juez Jorge Barreto.

Pasaron treinta y ocho días para que Rómulo León Alegría cumpliera su palabra. El hombre por cuya captura se ofrecía 100 mil soles llegó caminando al juzgado. Se ponía a derecho en un caso que da más vueltas que un toro en plena faena.

La esperada entrega de Rómulo León Alegría a la justicia generó un nuevo cúmulo de expectativas la semana pasada. Especialmente entre los miembros de la comisión investigadora del Congreso (“insinuadora” ironizan otros), que ya ensayan la exposición mediática asegurada con el principal sospechoso tras las rejas.

Rómulo León Alegría actualmente comparte celda (y piso) con otros seis internos, todos por delitos comunes. Después de su audiencia con el juez Jorge Barreto este miércoles 19 sería trasladado al pabellón A, aunque se baraja la posibilidad de llevarlo al pabellón de observación. Durante su primer fin de semana en prisión estuvo con la misma casaca de buzo con la que se entregó en la sede de los juzgados anticorrupción.

No ha tenido muchas visitas. Sólo han ido a verlo sus hijos Luciana el sábado 15 y Rómulo el domingo 16, además de tres amigos suyos, uno de los cuales le llevó una Biblia. Es a través de este contacto que ha tenido con gente fuera del penal que se puede reconstruir preliminarmente su versión frente a lo que se aferra en llamar un mero escándalo.

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Casi con la mano sobre esa Biblia recibida, León Alegría sigue clamando su inocencia en privado. Jura por sus hijos que jamás cometió delito alguno y niega haber “aceitado” a algún funcionario público para beneficiarse. CARETAS supo que le contó a una de sus visitas que la relación con Canaán se rompió entre febrero y marzo de este año porque el dominicano “era insoportable”. Canaán, por su parte, afirmó el domingo 16 en un programa de televisión que esta ruptura se habría dado en el mes de mayo. El peculiar “estilo” empresarial de Canaán, ha recordado León, se forjó en los tiempos del autócrata Trujillo, instalándose la costumbre de manejar las cosas de forma dictatorial. Fuentes próximas a León transmitieron que para él los Petrofaxes presentados por CARETAS 2053 no presentan indicio de corrupción tanto como la débil relación que tenía con Canaán. Habría que ver si el juez Barreto es de la misma opinión acerca de lo inocuo de esos documentos.

ACERCA DE LA YA tristemente célebre nomenclatura –“faenón”– con que Alberto Quimper, entonces funcionario público como miembro del directorio de Petroperú, bautizó telefónicamente su jugada en pared, Rómulo ha precisado a sus amigos la exacta semántica del término. Tal proeza taurina superlativa, siempre según él, se explicaría en que en realidad se había tratado de “una sacada de vuelta a la competencia”. El lobbista tenía la sensación de que Petro-Tech sabía cuales serían sus propuestas de porcentajes de utilidad presentados. Por ello le había preguntado directamente a Jostein Kjerstad, presidente de la empresa noruega Discover Petroleum, cuáles eran los lotes que le interesaban. Una vez identificados aconsejó aumentar las regalías para el Estado, de los 22% que supuestamente ofrecía Petro-Tech, a 25%. Sobre la estrategia, habría dicho, ni siquiera sus socios de Petroperú estaban al tanto. Por esta jugada, siempre en versión de parte, León dice no haberle dado ni un sol a Quimper.

Algo de lo que no pudieron evitar preguntarle sus visitas fue acerca de los US$ 58 mil que retiraron de su cuenta, al día siguiente del destape televisivo de los audios, su sobrina Paola Casuso y su secretaria Paola Copara. Ese monto, dijo, acabó principalmente financiando sus 38 días de fugitivo con respiración policial en la nuca, según el ministro Hernani. Otra parte de ese dinero habría ido a dar a manos de su hijo Rómulo, que ha quedado sin trabajo en circunstancias en que su esposa está por dar a luz.

Pero la versión de un inculpado siempre hay que tomarla con pinzas. Con mayor razón cuando en la fiscalía reposa esa caja de Pandora electrónica que es el CPU de la computadora de León Alegría. Según fuentes judiciales se presume que su contenido podría extender por tiempo indefinido el encierro.

OTRAS PREGUNTAS fundamentales siguen sin una respuesta concreta: ¿Quién ordenó el chuponeo? ¿Cuántas orejas, en metálico, se cortaron en el autodenominado “faenón”? Las insistentes declaraciones de Daniel Saba, presidente de Perupetro, y César Gutiérrez, presidente de Petroperú, han abonado a favor de la limpieza del proceso de subasta.

Resulta muy interesante que el domingo 19, en un comunicado firmado por Cementos Lima y Cemento Andino publicado en La República, estas compañías negaban cualquier participación en los delitos de chuponeo. Expresamente se referían a insinuaciones periodísticas acerca de su participación en ello como práctica “preventiva” frente a la competencia desleal. Asimismo, aludieron a que entre setiembre del 2007 y febrero del 2008 hicieron público su rechazo a la política de aranceles que acabó favoreciendo a una cementera extranjera. A la sazón mexicana.

Ha trascendido que existe una investigación ordenada por el Poder Ejecutivo a una dependencia de inteligencia que estaría a punto de llegar al origen de éstas. La otra parte de la historia la sabe el recientemente recluido en San Jorge, Rómulo León Alegría. Su versión podría darle un giro al caso de los Petroaudios.


 


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