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Apec 2008 La nueva correlación de poderes en reunión del G-20 influirá en APEC.

Primer Acto en Washington

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Los países emergentes como Brasil y Argentina tuvieron silla en el encuentro.

El encuentro APEC en Lima reflejará en buena medida el comunicado producido el pasado fin de semana por el Grupo de los 20 (G-20) en Washington. El G-20 agrupa al tradicional, y poderoso, grupo de los ocho y a las economías emergentes más grandes del mundo. Nueve de los gobernantes que también pertenecen al APEC seguirán viaje a Lima esta semana.

El documento ratifica “los principios del mercado, el comercio abierto y las inversiones”. Los países rechazan el proteccionismo y se comprometen a no anteponer nuevas barreras al comercio en los próximos doce meses. Concluye también la necesidad de una “estrecha cooperación macroeconómica” para restablecer el crecimiento y no frenar a las naciones emergentes. La estabilización del sistema financiero pasa por “apoyo a las políticas monetarias, medidas fiscales de efecto rápido para estimular la demanda interna”, trabajar con el FMI para disponer de liquidez del corto plazo y con el Banco Mundial en lo concerniente a la “agenda del desarrollo”.

Por lo demás, se instruye a ministros y expertos para trabajar en: 1) Reforzamiento de la transparencia y rendición de cuentas. 2) Mejoramiento de regulaciones bien fundadas. 3) Promoción de la integridad en los mercados financieros. 4) Reforzamiento de la cooperación internacional, y 5) Reforma de las instituciones financieras internacionales.

Otra cumbre fue comprometida para el 30 de abril del 2009, cuando Barack Obama estará ya instalado en el gobierno de Estados Unidos. El consenso entre la prensa de ese país es que la cumbre de emergencia en la capital estadounidense representa un dramático cambio en la correlación de poder mundial.

“El nuevo orden institucional incluirá a los países emergentes”, concluye el canciller José Antonio García Belaunde. Para el ministro “es importante saber que los países no tienen la menor intención de cerrar sus economías. Todos van a hacer lo mismo: políticas anticíclicas con más dinero puesto por el Estado. Nadie va a salir con una solución distinta”.

Coordinación es la palabra del día. Periodistas en el ajo, como Neil Ferguson del Washington Post, consideran más bien que los resultados de la cumbre fueron pobres. George W. Bush renovó su fe en el capitalismo, señala Ferguson, “y fueron los Estados Unidos quienes se resistieron a los reclamos europeos para implementar un nuevo ente internacional de regulación, se opusieron significativamente a redefinir el rol del Fondo Monetario Internacional y mostraron un nulo interés en la idea de un paquete global de estímulo”. Para Ferguson el grado de coordinación es insuficiente “y hace casi inevitable que veamos volatilidad en los mercados internacionales de intercambio y bonos, pues los inversionistas reaccionarán a cada nueva iniciativa internacional”.

Algún escepticismo también expresó el propio presidente Alan García durante su intervención en la cumbre de PYMES en la fortaleza Real Felipe, que inauguró la gran semana de APEC en Lima. “He visto la reunión del G-20”, dijo durante su discurso, “y me temo que todavía no entendemos que esta es una nueva economía y que vivimos una crisis diferente a las anteriores”.

En clara manifestación de optimismo, el presidente recalcó que “no es una crisis de pobreza ni retroceso, es exactamente al contrario, es de crecimiento, de riqueza y de transformación”.

García reconoció que la solución pasa por una mayor regulación de los instrumentos financieros pero advirtió que, a pesar del talante de la declaración de Washington, siguen latentes los riesgos. “Tenemos que profundizar la liberalización del comercio mundial pero el G-20 no tiene toda la comprensión del problema. Podríamos caer en el proteccionismo y el estatismo fundamentalista tan cercano en Latinoamérica”.


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