Apec 2008 Las sonoras desigualdades entre, y dentro, de los países APEC.
El Bache de Las Brechas
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Los cacerolazos marcaron el episodio del reparto del canon en Tacna. |
Mind the gap (“cuidado con la brecha”) fue un eslogan introducido a fines de los sesenta por el metro de Londres, para advertir a los pasajeros de la distancia entre la plataforma y los vagones. La frase también fue elegida como el lema de la reunión de ABAC (El Consejo Consultivo Empresarial de APEC) de esta semana en Lima.
El subtítulo del encuentro es: “Haciendo de la Globalización una Oportunidad Para Todos”.
En la última década la bonanza económica arroja notables tasas de crecimiento que llegan hasta 10% y 11% en un año. Países de APEC como Rusia, Singapur, Vietnam, Corea del Sur, Malasia, Filipinas y el Perú son ejemplos destacables.
Pero un vistazo complementario al índice Gini, que expresa el coeficiente de desigualdad en los países, termina de perfilar la figura. Se considera que si el índice marca por encima de 40 puntos la situación social comienza a tornarse color hormiga. Mayor crecimiento con mala distribución puede implicar mayores conflictos sociales debido a expectativas insatisfechas o, simplemente, a crisis externas como la reciente alza de los alimentos alrededor de todo el mundo. Los conflictos sociales desestabilizarían a los países de la región Asia-Pacífico y podrían afectar las mejoras económicas.
A diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, con buena parte de la Unión Europea, solo el índice Gini de siete países de APEC se salva: Australia, Canadá, Indonesia, Corea, Nueva Zelanda, Vietnam y Japón. El último está entre los tres únicos países del mundo con un índice de desigualdad menor a 25. Los otros dos son Eslovaquia y Dinamarca.
El Perú muestra alguna mejoría en los últimos años pero todavía se mueve en el preocupante rango de 50 en el índice Gini. La trepidante marcha de 88 meses de crecimiento sostenido no se refleja de la misma manera en los indicadores sociales.
Los ricos son más ricos. La clase media se expande y se consolida. Pero los peruanos por debajo de la línea de pobreza suman todavía el 39%.
A su vez, la brecha interna entre la costa modernizada y la sierra, que ha pasado por recientes experiencias fallidas como Sierra Exportadora, es más amplia. La distancia entre los 8 departamentos boyantes en canon y los 16 departamentos sin ingresos extraordinarios es igualmente patente.
La bonanza económica mundial también ensanchó la brecha entre los países ricos y pobres.
Estas distancias en los países del APEC son múltiples. Mientras el PBI per cápita de Estados Unidos, el más alto de las 21 economías, es de casi US$ 46 mil, el de Papúa Nueva Guinea, el más pobre, no llega a US$ 2,500. A pesar de los mencionados avances de los últimos años, el Perú está al final de la tabla y ocupa el puesto número 19, con unos US$ 3,900.
LA DRAMÁTICA PURGA financiera de la megacrisis en Wall Street tiende a nivelar de golpe el terreno.
El Fondo Monetario Internacional calcula que el PBI mundial solo crecerá 2.2% en el 2009. Las economías emergentes lograrán contrarrestar parcialmente la debacle recesiva de Estados Unidos, Europa y otros países desarrollados como Japón. El cambio en la correlación de fuerzas ya se dejó sentir en la cumbre de emergencia celebrada por el Grupo de los 20 (G-20) en Washington el pasado fin de semana (ver nota aparte). Solo el crecimiento de 8.5% en China, aunque por debajo de sus estándares en los últimos años, representará la mitad del crecimiento mundial el próximo año.
El de China es otro cantar. Luego de la inflación, la brecha social era a principios de año la principal preocupación de los chinos. El crecimiento a pasos agigantados, a razón de un 10% al año, convirtió a China en la cuarta economía del mundo aunque el PBI per cápita del gigante sea apenas de US$ 2,800. Según el Banco Mundial, 195 millones de chinos salieron de la pobreza entre 1999 y el 2003.
Pero la otra cara del yuan parece calcada –y agigantada– de algunos países latinoamericanos. Los datos oficiales revelan que el 10% de las familias más ricas tiene el 40% de la riqueza y el 10% de los menos favorecidos solo cuentan con el 2%.
La repartición de la torta ya viene precipitando conflictos sociales que, a pesar de la naturaleza vertical del gobierno comunista, dejan a Tacna y Moquegua como hermanitos traviesos. Las expropiaciones de tierra perteneciente a campesinos, necesarias para continuar el imparable crecimiento industrial del país, representan unas 200 mil hectáreas al año. El Ministerio del Interior chino reconoce que el 65% de conflictos rurales responden a las expropiaciones. El gobierno introdujo el año pasado una nueva ley que introduce algunas protecciones para los campesinos y limita las expropiaciones en aras de preservar la seguridad alimentaria del país.
La situación ha provocado que más del 10% de la población, unos 150 millones de personas, sean migrantes procedentes del campo que en las grandes y desiguales ciudades constituyen parte del contingente de mano de obra barata.
El golpe de la crisis global es inevitable, a pesar de lo que las ingentes reservas internacionales chinas parecían sugerir (CARETAS 2053). Las expectativas de crecimiento para el 2009 ya fueron cifradas en 9%, tres puntos menos que el año pasado. La revista Time apuntaba hace algunos días que el sector chino de manufacturas, que representa el 43% del PBI nacional, depende a su vez de las exportaciones. El 40% de éstas tienen como destino Estados Unidos y Europa, los mercados que hoy son más vulnerables a una recesión.
La esperanza del gobierno chino yace en que la demanda interna pueda superar esa otra brecha. En esa línea se inscribe el millonario plan, recientemente anunciado, de inyectarle US$ 586 mil millones hasta el 2010.