domingo 17 de febrero de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2056

04/Dic/2008
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre EntrevistasVER
Acceso libre NarcotráficoVER
Acceso libre CorrupciónVER
Acceso libre JusticiaVER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre Opinión VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Tauromaquia
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Salud y BienestarVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Alfredo
Suplementos
Acceso libre ViájateVER
Acceso libre Crecer SanoVER
Acceso libre PomalcaVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2270
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Narcotráfico Este año, el narcotráfico ha cobrado 4,600 vidas en México, cuatro veces el número de bajas mortales norteamericanas en la Guerra de Irak.

México: Guerra Sin Cartel

4 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

Ver galería

Los cárteles de Sinaloa-Pacífico, El Golfo, Tijuana y Juárez controlan el negocio en México.

La sangrienta emboscada contra una patrulla policial sobre la carretera Marginal, a la altura de la localidad de La Victoria, en el valle del Huallaga, pulsó la alarma de Palacio de Gobierno, el miércoles 26.

Al día siguiente, en un encuentro con la prensa extranjera, el presidente Alan García dijo que los sicarios “son narcotraficantes disfrazados de terroristas”. Señaló que en el país “hay gente armada, pero su motivación es el narcotráfico”.

El jefe de Estado reveló que en el encuentro bilateral con el presidente de México, Felipe Calderón, durante la cumbre APEC, se abordó la posibilidad de una mayor colaboración de los mexicanos en la lucha contra el narcotráfico.

Los cárteles de la droga mexicanos “son realmente salvajes, (practican) el asesinato sin límites y vemos por primera vez arreglos de cuentas con abaleos”, señaló AGP. E informó que le solicitó a Calderón el envío de 300 policías antinarcóticos mexicanos al país.

“Que venga su policía antinarcotráfico –pidió el presidente García– porque aquí tenemos una influencia creciente de esos carteles, y lo que queremos es ayudar a México, y ayudarnos nosotros, con presencia directa de las policías de otros países que tengan este problema”.

“A mal palo se arrima”, comentó un analista informado.

Ofensiva Blanca

EL 18 de octubre pasado, fue arrestado en México el director general de Asuntos Policiales e Interpol de la Agencia Federal de Investigaciones, equivalente en México a la FBI estadounidense, acusado de colaborar con el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Al día siguiente, fue arrestado el ex zar antinarcóticos de México, Noé Ramírez Mandujano, un espectacular giro en la ofensiva de la Procuraduría General de la República contra el narcotráfico apelada “Operación Limpieza”.

Ramírez era titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, el máximo órgano de lucha contra el narcotráfico.

El Fiscal General de México, Eduardo Mediana, acusó a Ramírez de recibir sobornos por parte del Cártel del Pacífico, uno de los más poderosos del país, de US$ 450,000 al mes durante el 2007.

Otro que ha sido comprometido es el Secretario de Seguridad Pública, equivalente a Ministro del Interior, Genaro García Luna. El presidente Calderón ha cerrado filas con su ministro, hasta que aparezcan pruebas concretas en su contra.

La Operación Limpieza remece el Zócalo del DF hasta los cimientos.

Las declaraciones de un testigo protegido por el Consulado de México en Washington, pieza clave de la Procuraduría General de la República, abrió la Caja de Pandora.

El testigo era un espía, aparentemente un policía, que el narcotráfico infiltró en la Embajada de EE.UU., pero que terminó colaborando con la Drug Enforcement Administration (DEA).

A la fecha, han sido aprehendidos seis altos mandos de las agencias de seguridad mexicanas que combaten al narcotráfico por sus vínculos con los temibles cárteles de ese país, especialmente el de Sinaloa.

No es la primera vez que esto ocurre en México. En 1997, cayó el zar anticorrupción Jesús Gutiérrez Rebollo al demostrarse que colaboraba con el narcotraficante Amado Carrillo, “El Señor de los Cielos”.

El narcotráfico parece haber infiltrado a la policía mexicana de pies a cabeza.

El propio presidente Calderón admitió que la mitad del cuerpo de Policía carece de ‘calificación’ adecuada para desarrollar su trabajo, y anunció que la cruzada contra la corrupción policial tiene en la mira a 152,000 efectivos.

El Arsenal

Calderón, 46 años, arrancó su mandato presidencial con el espectacular desplazamiento de 30,000 efectivos del Ejército a los Estados norteños de Baja California, Chihuahua y Sinaloa, poderosos bastiones de la droga. La réplica del narcotráfico ha sido brutal.

Sólo este año han muerto 4,600 personas en crímenes ligados a masivos ajustes de cuentas entre bandas de narcotraficantes, cuatro veces el número de bajas mortales norteamericanas en la Guerra de Irak.

En noviembre, 13 militares fueron degollados en el Estado de Nueva León, en la frontera con EE.UU. Dos meses antes, en setiembre, otras once personas fueron ejecutadas en una misma noche en un bar de Chihuahua.

El gobierno mexicano asegura que el volumen de tráfico de droga hacia EE UU. ha descendido, lo que ha recrudecido el espiral de violencia al interior de México entre grupos mafiosos en feroz pugna por el mercado local.

El sábado 15 de noviembre, los habitantes de Ciudad de Juárez pudieron ver por televisión cómo el jefe de inteligencia de la Procuraduría de Justicia, José Sanginés, era ametrallado mientras se desplazaba en un vehículo oficial. En el lugar se recogieron 149 casquillos de balas procedentes de rifles AK-47 y AR-15. Las armas provenían de los Estados Unidos.

Según la PGR, el 90 % de las armas confiscadas a narcotraficantes en México fueron adquiridas en los estados fronterizos de Texas, California y Arizona, de acuerdo a estudios de la Procuraduría General.

“Lamentablemente Estados Unidos, en la zona fronteriza, no lleva un control adecuado sobre las armas, y las venden como si estuvieran vendiendo dulces”, denunció José Vasconcelos, subprocurador de la PGR, al diario Reforma.

El funcionario aseguró que gran parte del armamento confiscado a narcotraficantes mexicanos fue robado de bases militares estadounidenses. En el arsenal figuran lanzacohetes, granadas de fragmentación, fusiles y armas capaces de penetrar autos blindados como el del propio Sanginés.

La combinación letal de cocaína y tráfico de armas alimenta la explosiva situación en México.

El presidente Calderón manifestó su pleno respaldo a la “Operación Limpieza” y las férreas acciones para cortar la infiltración del narcotráfico en el sistema policial y de justicia de su país.

Mientras tanto, será mejor que AGP no insista en el envío de agentes policiales mexicanos a nuestro país. (AZ)


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista