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Fotografía Recordando a fotógrafo y voyeur Luis Felipe Cueto, concurso-homenaje anuncia ganadores este lunes 15.

Viaje al Desnudo

5 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

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Viaje en bus, de José Vidal. La imagen pertenece a una serie que se caracteriza por su espíritu urbano.

Hola, me llamo Luis Felipe Cueto. Tú no me conoces. Soy fotógrafo. La musa interceptada aún ignoraba que era musa. Horas después no podía creer que se estaba calateando feliz frente al lente del desconocido pelucón, Shaggy para sus amigos (ver Scooby-Doo). Le era facilísimo, exclaman con admiración sus contemporáneos. Pero restringir la memoria de Luis Felipe Cueto a su pericia para desvestir féminas sería injusto. El entendimiento de su sensibilidad frente al cuerpo y piel de una mujer tal vez se vería iluminado en lugares como el café Trotamundos, en el Cusco, desde cuyas mesas uno puede ver la plaza y la catedral al medio, sentir el abrigo del fuego de la chimenea a la izquierda, y a la derecha el estremecimiento que da la espalda desnuda de Olenka Zimmerman, sentada al piano, blanco y negro, tamaño gigante. No se sabe cuál quema más.

“Luis Felipe cocinaba la foto desde semanas antes”, cuenta Carlos Salinas, amigo y promotor, como parte de Taller 4, del concurso de fotografía que se organiza por quinta vez junto con el bar La Noche. “Mandaba a hacer los fondos, compraba una película especial para saturar los contrastes, cuidaba la iluminación, pensaba en el tipo de revelado, etcétera. No era que en el Photoshop arreglaba todo”. En los noventas el Photoshop era ciencia ficción y un clic duraba un clic. Luis Felipe, cada vez mejor equipado gracias a su incursión en la foto publicitaria –de la mano de Eduardo González–, anotaba los nombres de todos sus modelos en la letra CH, de chicas. También hizo periodismo en la revista Sí y trabajos de corte más social, como las fotos de niños solitarios que trajo de Berlín y contrastó con las de infantes de Villa El Salvador, que parecían más felices jugando con una llanta vieja.

Era fanático de Héctor Lavoe, le gustaba cocinar y salió en un video de Arena Hash, El rey del ah ah ah. Los sargazos y el mar traicionero de Paracas se lo llevaron a los 31 años junto a su amigo y mentor Eduardo González, en 1997. Su obra perdura. Dada la cantidad de concursantes de este año, sus émulos también. (G. Silva)


 


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