Derechos Humanos 60 Años de la Declaración Universal de DDHH.
No es un Saludo a la Bandera
Muchos horrores se perpetraron en el mundo por obra humana a lo largo de los últimos 60 años. Manos sanguinolentas y autoritarias parecían borrar con furor lo que otras manos plasmaron en las Declaraciones de Derechos Humanos de 1948 (en abril se aprobó la Declaración Americana y en diciembre la Universal). Atrocidades como los genocidios en la ex Yugoslavia, Ruanda, Sierra Leona o Liberia y autocracias groseras en varios rincones del planeta, parecían desvanecer cualquier noción de que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” (Art.1 de la Declaración Universal). Los perpetradores parecían quedar en la impunidad.
La realidad, felizmente, ofrece otra cara. Por decisión soberana de los Estados las Declaraciones de Derechos Humanos establecieron estándares fundamentales en materias tan cruciales como el derecho a la vida, a la integridad física, a la libertad individual y a la libertad de expresión. Después se fueron traduciendo en tratados internacionales y mecanismos de supervisión como los tribunales internacionales de derechos humanos (Corte Europea, Corte Interamericana y, más recientemente, Corte Africana). ¿Es todo esto un saludo a la bandera?