Entrevistas Habla Francisco Tudela mientras demanda que interpuso impide que su padre pueda salir de Bolivia.
El Cautivo de Santa Cruz
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Sábado 13, aeropuerto de Viru Viru en Santa Cruz, Bolivia. Felipe Tudela es impedido de viajar a Estados Unidos por tercera vez debido a una nueva demanda interpuesta por su hijo Francisco Tudela. |
Al cierre de esta edición, la Corte Suprema de Bolivia evaluaba la demanda de Francisco Tudela Van Breugel-Douglas para convertirse en el apoderado y único custodio de su padre, Felipe Tudela y Barreda (92). Si el fallo le es favorable, el ex canciller podría viajar a Santa Cruz y recoger al patriarca para traerlo de regreso a Lima, separándolo de su esposa, Graciela de Losada (78).
El jueves 11, De Losada y Tudela y Barreda fueron intervenidos en el aeropuerto internacional Viru Viru, de Santa Cruz, Bolivia, cuando se disponían a viajar a Miami. Según lo declarado por el patriarca, quería someterse a exámenes psiquiátricos en los Estados Unidos que le permitieran validar su posición de una vez por todas, pero se lo impidió una orden de arraigo emitida por el Sexto Juzgado de Instrucción Penal Cautelar de Santa Cruz, encabezado por el magistrado Alberto Zeballos.
El dictamen tuvo su origen en una denuncia interpuesta por los abogados de Francisco Tudela en Bolivia, según la cual “la víctima (Felipe Tudela)… estaría siendo trasladada fuera del territorio nacional para fines desconocidos, lo cual viene a ser un atentado a su libertad, su integridad física y corporal, así como a su vida”.
Tudela padre habló el viernes 12 con el magistrado que, viéndolo fresco como una lechuga, dejó sin efecto el arraigo. El sábado 13 los esposos volvieron al aeropuerto pero nuevamente se les impidió viajar. Se alegó que la orden de cancelar el arraigo no había sido notificada.
Francisco Tudela insiste en que la salud de su padre corre peligro al lado de Graciela de Losada, su compañera de casi 25 años. El jueves último, esta revista lo entrevistó en el estudio Ghersi, de San Isidro, donde él trabaja.
–En mayo de este año nosotros le hicimos una entrevista a su padre en Lima y no pareció que tuviera demencia senil, como usted sostiene.
–Demencia senil es el término que el psiquiatra colocó en su dictamen. Significa pérdida de memoria. No significa locura ni demencia, como se usa en el lenguaje coloquial. Significa que la memoria presente es casi inexistente. O sea que si a esa persona uno le pregunta qué tomó de desayuno o qué día es o en qué calle vive, no va a saber qué contestar.
–También ha mostrado gran coherencia en sus entrevistas televisivas
–Se le prepara, pues. Cuando hemos entrado a la casa encontramos los letreros del entrenador de memoria que iba todos los días. Decían: padres, Francisco y Josefina; hijos: Juan Felipe y Vera; nietos: Sofía, Adriana, Felipe. En la entrevista que concedió a (Juan Carlos) Tafur dice que yo he vivido toda mi vida en Inglaterra. Su hermano Francisco es el que vivió en Inglaterra, fue al colegio y a la universidad de Inglaterra y murió de tuberculosis. Yo he vivido en el Perú toda mi vida.
–¿Esa es la razón por la que usted exige la interdicción?
–Esa no es la razón. Cuando una persona no tiene la capacidad de administrar sus cosas, procede la interdicción. Pero nunca hubiera ido a la interdicción si él no hubiera sido abusado por terceros.
–Usted tuvo palabras muy duras contra Graciela de Losada.
–Claro, porque me siento traicionado por ella.
–¿Por qué?
–Porque era una persona que fingía ser cordial hasta que me voy a Chile. El 2001 se compró una casa, en la calle Choquehuanca. La casa era mía.
–¿Es la casa que su padre le heredó?
–No.
–¿No es la casa de Choquehuanca?
–Un momento, usted está saltando a conclusiones, como dicen los ingleses. Yo me voy yo a Chile después de reconstruir esa casa y Graciela de Losada se la compra. Para comprarla hace que mi padre me diga “voy a alquilar esa casa, quita el usufructo a favor de tu mujer y tus hijos”. Las mujeres son más perspicaces y mi esposa se opuso. Yo dije no, mi papá no me va a engañar. Me fui al consulado y otorgué la revocación del usufructo. Regreso al Perú el año 2007 y encuentro que la casa había sido vendida, subvaluada en más del 50%, a Graciela de Losada. Que efectivamente había sido alquilada, pero como casa de ella y que al enterarse que yo regresaba revocó la compra venta y pensó que con eso borraba las huellas. Hay muchos hechos de ese género. Egresos enormes de 16,000 soles al mes. Yo no tengo una cuenta conjunta.
–Su padre dice que sí y que ascendía a US$ 12 millones.
–Le han dicho que lo diga.
–Don Felipe dice que desea verlos, pero espera que retire las demandas contra su esposa.
–Si veo que mi padre es sacado de su casa, se pierde y tengo que poner un hábeas corpus para encontrarlo y en plena diligencia llego a un matrimonio clandestino que tiene, como se ha encontrado, 14 causales de nulidad, ¿he obrado bien? No es un juicio contra Graciela de Losada en especial. Cuando se lo llevaron a Bolivia sí puse un juicio de secuestro porque considero que abusar de un anciano es un secuestro. Asustarlo, decirle que sus hijos le van a dar pastillas y lo van a poner en un asilo psiquiátrico es una gran mentira urdida por el doctor Rodrigo Masuré. Que los hermanos iban a demoler la casa familiar para construir un edificio. Nunca he visto un proceso más inmundo que este.
–¿La señora De Losada fue la causa de la separación de sus padres?
–No, mis padres no se llevaban entre ellos. El año 62 la señora no existía. Mi madre se volvió a casar en el 78 y le fue muy mal. Se divorció en el 82. El abogado de mi madre fue mi padre. Fue una relación muy estrecha.
–¿Cuándo aparece Graciela de Losada?
–Alrededor del año 84. Mi padre decía en broma “estoy siendo colonizado” (por Graciela). Salía a muchos de sus compromisos sociales sin ella. La cosa no adquiere ribetes graves hasta la vejez extrema de mi padre, cuando yo regreso de Chile. Él quiere arreglar su testamento del 93 que tenía errores en los nombres y los testigos pero por lo demás era perfecto. Entonces el 11 de mayo del 2007 llevamos a mi papá al notario y se hizo un nuevo testamento que era idéntico al del 93. Nosotros nos fuimos a almorzar. Según los empleados de la casa, en cuanto mi papá entró, fue agarrado a gritos por Graciela de Losada y por el señor Jaime Velando que era su secretario. El 17 de mayo hacen un nuevo testamento en el cual Elina Sayanca y Jaime Velando son testigos. Ese es el origen del problema.
(N. de R.: Si bien sus hijos seguían siendo herederos universales y los nietos los destinatarios del tercio de libre disponibilidad, el nuevo testamento introducía una cláusula donde señala que “es mi voluntad que todo aquello que (Losada) reciba de mí hasta el momento de mi fallecimiento, adquiera la calidad de donación en agradecimiento a su amor, compañía y lealtad durante tantos años de mi vida”). Eso nos llama la atención y es allí cuando buscamos opciones que sustituyan al testamento.
–Don Felipe le había donado un millón de dólares a Graciela de Losada.
–Eso fue antes, en el 2004.
–¿Acaso ella no tenía derecho a una parte de la herencia después de 24 años de relación?
–No lo sé, pero lo que no se puede hacer es meterle una patada a todo el mundo, romper una familia en dos, robarse al padre, hacer que los nietos nunca más lo vean ni los hijos ni nadie y autoimponerse esa herencia. Yo no hubiera tenido ningún inconveniente si mi padre me hubiera dicho, quiero dejarle a Graciela algo más, quiero dejarle una casa. Hubiera respetado su voluntad pero lo que pasa es que mi padre cambió su testamento en siete días y me miente porque tiene miedo. Cuando en el asunto del usufructo le decimos a mi padre que vamos a seguir adelante nos dice a mi hermano y a mí: “no creo que lo vayan a sacar sólo con su pañuelo porque se van a enfrentar a gente poderosa. Temo por mi seguridad y la de ustedes”.
–Pero ustedes están ganando todos los procesos judiciales.
–Porque los estamos peleando. Lo que buscaban era intimidarnos.
–¿Cómo se llevaba con Graciela ante de todo esto?
–Era una relación educada.
–¿Había cariño?
–No, ni cariño ni intimidad. Había respeto, sí. Yo no tenía por qué tenerle cariño. Era una persona que no es mi madre, no es mi tía. Es de una psicología muy diferente a nosotros. Ella decía constantemente “a mí me gusta la plata” o “las mujeres somos muy malas”.
–¿Cómo se sintió cuando fue desheredado?
–Sentí que simplemente era como en una guerra que uno siente que cayó una salva de sus enemigos, no más que eso.
–Si habla con su padre, ¿retiraría las demandas judiciales?
–Si es sensato lo que dice, sí.
–Ha sido acusado de no entregarle nada a su padre como curador.
–No tengo permiso. La resolución de curatela me da la administración de los bienes, pero no la disposición; no puedo tocar el dinero.
–¿Y de qué vivirá su padre?
–De una cuenta de US$ 226,000 en el Banco Ganadero de Bolivia.
–¿Podría usted llegar a un acuerdo con Graciela de Losada?
–No tengo confianza en ella. Creo que si vive con él lo van a maltratar. Es una relación perversa.
–¿Cuál sería la solución a este conflicto?
–El matrimonio es inaceptable. Eso es lo que hace tan difícil esto y tan difícil para los hijos de ella, porque yo comprendo la situación en la cual ellos se encuentran. Pero el matrimonio es ilegal. (Roberto More)