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Narcotráfico Misterioso asesinato se suma a una trágica estela de muertes que persigue a la familia Sánchez Paredes.

El Crimen de Constancia

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Trago Amargo.

El cadáver apareció tendido en la puerta de su propia casa e hizo añicos la calma de la tarde. Constancia Paredes Mariño, de 65 años, tenía la cabeza rota y moretones que le surcaban todo el cuerpo. No le robaron nada y los fajos de billetes que guardaba debajo del colchón seguían allí. El informe forense determinó que la habían matado a golpes con algún objeto contundente.

Paredes Mariño vivía en la apacible calle Andamarca sin número, a tres cuadras de la plaza de Armas de Mollebamba, en la provincia de Santiago de Chuco, en La Libertad. El crimen fue cometido hace más de siete meses, el 6 de mayo último, pero los detalles de la historia que se saben hoy la complican mucho más.

Cinco años antes, en el 2003, su hermano Elí Paredes Mariño fue asesinado a balazos en Mollebamba. Los homicidas no fueron atrapados.

De acuerdo a fuentes policiales, dos semanas antes de su muerte Constancia Paredes Mariño había acudido a la comisaría de Santiago de Chuco ofreciendo información sobre la familia Sánchez Paredes. Como se sabe, en enero de este año, el presidente Alan García anunció desde Palacio de Gobierno el inicio de la megainvestigación a 77 miembros y 120 empresas de la familia trujillana por presunto lavado de dinero del narcotráfico (CARETAS 2012).

¿Qué secretos se llevó a la tumba? Según documentos obtenidos por esta revista, en 1970 la víctima tuvo una hija con Orlando Sánchez Paredes (64): Irosonia Sánchez Paredes, de 38 años.

Orlando Sánchez es natural de Mollebamba al igual que sus hermanos Perciles, Manuel, Wilmer y Amanda. Actualmente es el presidente del directorio de Compañía Minera Aurífera Santa Rosa (Comarsa). Está casado con Isabel Miranda y tiene cuatro hijos. Todos ellos están comprendidos en la investigación.

Irosonia, su hija extramatrimonial, posee propiedades en Mollebamba y a su nombre también está registrada una casa ubicada en la urbanización San Antonio, Miraflores.

El inmueble fue adquirido en 1974 por Zunilda Sánchez Pérez, madre de Orlando Sánchez Paredes, según una minuta en poder de esta revista.

CARETAS intentó comunicarse con Irosonia Sánchez Paredes en Lima, Mollembaba y Trujillo, pero todo intento por ubicarla fue infructuoso.

Cadena Sangrienta

No es el primer crimen extraño en la historia de la familia Sánchez Paredes. En 1985, uno de los hijos de Perciles, Pablo Simón, falleció ahogado misteriosamente en una piscina de Chacarilla del Estanque y, en 1987, Segundo Sánchez fue asesinado en el famoso ‘Rancho Luna’ de México, donde se encontró un laboratorio de cocaína (CARETAS 2002).

Cuatro años después, en 1991, Perciles Sánchez Paredes fue abatido a tiros bajo extrañas circunstancias en un taller de mecánica de Trujillo.

La trágica saga prosiguió en el 2001 con el fatal accidente de tránsito de una de las hijas de Orlando Sánchez Paredes. Ella conducía un auto Mercedes Benz nuevo por la Panamericana Sur, cuando se le vaciaron los frenos.

El 29 de noviembre del 2004, el alcalde de Santiago de Chuco, Eberth Rojas, 38, fue asesinado de dos balazos en la puerta de su casa. Dorila Ibáñez sostuvo que su esposo le susurró antes de morir: “Me ha mandado a matar Manuel Sánchez Paredes” (CARETAS 1853). En febrero de este año, el empresario Víctor Raúl Eyzaguirre, 71, cayó del piso 15 de un edificio de la calle Dos de Mayo en San Isidro, poco después de haber estado ejercitándose en su gimnasio personal. Eyzaguirre era socio de Alfredo Sánchez Miranda, hijo mayor de Orlando Sánchez Paredes. La Policía llegó a la conclusión de que fue un suicidio y archivó el caso.

El crimen de Mollebamba, mientras tanto, sigue bajo investigación, pero un velo de misterio lo rodea. Probablemente se deba a la influencia del clan trujillano en el pueblo. Manuel Sánchez Paredes, 66, fue cinco veces alcalde de Mollebamba y vive allí. El actual burgomaestre es otro hermano, Wilmer Fortunato Sánchez Paredes, 60 años. (Américo Zambrano)


 


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