Cultural Luis Enrique Tord traduce al inglés su investigación de arte virreinal del Misti en The Colonial Churches of Colca.
Redoble Por Colca
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El autor y su obra. The Colonial Churches of Colca se presentó el 17 en el Miraflores Park Plaza. |
Había llegado a él la publicación de la expedición norteamericana Shippee-Johnson de 1929, financiada por la National Geographic: esta se centraba en la geografía peruana y se desarrollaba a través de fotografías aéreas del territorio. Entre este, del Valle del Colca. Revisando las imágenes con una lupa, el historiador Luis Enrique Tord descubrió una serie de aldeas a lo largo del valle; y al centro de cada una de estas, una gran mancha blanca. Así que en 1979 viaja al encuentro de estos dieciséis pueblos arequipeños y, más precisamente, de las dieciséis iglesias virreinales alrededor de las cuales se acomodaba la población. Este descubrimiento no sólo fue personal, pues tal como cuenta el investigador, no había encontrado referencia a estos templos en ninguna historia del arte leída. De ahí el aporte al conocimiento del arte virreinal americano que tuvo la publicación, en 1983, de
Templos coloniales del Colca. A la luz de la importancia turística que ha cobrado el Valle, Tord tiene a bien editar una versión en inglés del volumen intitulada The Colonial Churches of Colca. En esta se agregan nuevos aspectos investigados con el correr de los años (como la orfebrería) e incluso fotografías recientes y profesionales, aunque se mantienen algunas de las originales, tomadas por el mismo Tord. Se mantiene también el prólogo del libro, escrito al momento de su publicación por Fernando Belaúnde Terry.
La primera parte de la publicación construye la historia del Valle desde tiempos prehispánicos hasta el siglo XX: “Fue repartido entre tres conquistadores, uno de ellos el medio hermano de Francisco Pizarro, Gonzalo. Esto demuestra la importancia grandísima del Colca desde el siglo XVI. Y aún antes, porque existen versiones que dan cuenta de la conquista del valle por Mayta Cápac, y de su incorporación al Imperio del Tahuantinsuyo desde la época de los primeros incas”, explica Tord. Sin embargo, este recuento también traza la decadencia de la zona, y una posible explicación al desconocimiento que sobre esta se tenía hasta hace unas décadas: “Durante los siglos XVII y XVIII tenía minas de plata y prosperidad que permitió que mineros españoles o criollos apoyaran la construcción de estas iglesias. Más tarde se agotaron las minas y Arequipa se desconectó del Valle del Colca”, afirma el historiador. “Entonces ocurre que los intelectuales del siglo XIX y los investigadores del XX que trataron la historia de la arquitectura colonial del Perú, no lo conocieron”.
La segunda parte del libro contiene la investigación de cada una de las aldeas con su templo. Como los de Madrigal y Coporaque, edificaciones del siglo XVI que casi ya no existen en América. Y teniendo en cuenta que “cada generación ha ido remozando, renovando e imponiendo su moda”, este estudio es un recorrido de estilos. Así como testimonio del afán evangelizador.
“El Perú ha dado dos aportes en la historia del arte bajo el imperio español de los siglos XVII y XVIII”, finaliza Tord. “La Escuela Cuzqueña de pintura y la decoración arquitectónica mestiza sur-peruana, que nace en Arequipa”. Y que, como muestra de la reciedumbre de la región, tomó la estructura europea y construyó la fe nueva con material conocido: la piedra volcánica. (R.V.)