Gastronomía Libro "Cocina de Alto Vuelo" muestra al Perú como opíparo destino gastronómico.
La Ruta Del Sabor
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Chita guisada de Rodrigo Conroy, fusión de pescado que abunda en el Callao con la culinaria asiática. Aceite de ajonjolí presente. |
Así como no solo de pan vive el hombre, no sólo de Machú Picchu tiene que vivir (turísticamente hablando) el Perú. El despegue mundial de la gastronomía nacional, que de placer cotidiano y nostalgia del migrante ha mutado en orgullo internacional y acervo cultural, ha puesto al país en el mapa comestible de la excelencia culinaria. La extraordinaria despensa natural de productos autóctonos ha favorecido el desarrollo de una cocina con 7000 años de desarrollo (Acurio dixit), y que ahora – en manos de una nueva generación de cocineros profesionales e involucrados con afianzar el carácter único de su identidad, están haciendo realidad lo que la crítica gastronómica del New York Times anticipaba varios años atrás:
peruvian food is the new mexican. Con la gran diferencia que la sazón peruana es, por lejos, más sutil, variada y exquisita, modestia aparte.
Este sabroso bagaje cultural, convertido en motivo turístico, es lo que celebra “Cocina de Alto Vuelo” (turismo gastronómico del Perú), edición de Lan bajo batuta de Bernardo e Hirka Roca Rey. En él, a lo largo de 255 páginas, 30 jóvenes chefs representativos de este boom comestible, presentan 60 recetas de diversas regiones del país. Incluyendo además las rutas a visitar propias de cada zona, en armonioso maridaje turístico – gastronómico. Viajar comiendo o comer viajando, es ya un lujo de sabor y saber nacional.