miércoles 18 de septiembre de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2060

08/Ene/2009
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre SeguridadVER
Acceso libre PolíticaVER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre DrogasVER
Acceso libre UrbanismoVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Salud y BienestarVER
Sólo para usuarios suscritos Olor a Tinta
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Jaime Bedoya
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos Nicholas Asheshov
Sólo para usuarios suscritos Alfredo
Sólo para usuarios suscritos Luis Freire
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2300
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Entrevistas El humor insomne y constante de Felipe Carbonell en entrevista insólita.

La Sonrisa Precisa

7 imágenes disponibles FOTOS 

Ver galería

Duerme solo cuatro horas seguidas. "Soy hiperactivo, extrovertido, mujeriego, impuntual y amiguero".

A Felipe Carbonell lo conozco de toda la vida. Él, imitando a los andinos me llama siempre “premo”. Y es que somos parientes, nuestras abuelas paternas eran primas. Se casó en 1959, en Estados Unidos, con una norteamericana con quien tuvo dos hijos y ahora tres nietos. Llegó al Perú por primera vez en 1963 por asuntos de negocios y conoció nada más llegar al compositor Lorenzo Humberto Sotomayor, autor de muchos valses, siendo el más conocido “Corazón”, con quien se encontraba en el bar Tradición de Petit Thouars. Éste le auguró que, pasara lo que pasara, Felipe acabaría viviendo en el Perú. Y así fue. En el ’70, después de una ruptura de negocios con sus socios norteamericanos, se vino a vivir al Perú. El que sea amigo de todo el mundo, del más alto al más bajo, es cosa inherente a él y muy sabida, pero lo que para mí resalta más en su personalidad es la increíble capacidad que tiene para no dormir y su capacidad de recuperación a base de pequeños sueñecitos de muchos segundos o pocos minutos. Sobre esto le pregunto:

–Tú te duermes por todas partes, ¿no es así?
–Nunca me atrevo a sentarme en primera fila en ningún evento y en partidas de cartas me echo mis siestecitas cuando no me toca jugar. Hasta hace poco me dormía en los semáforos en rojo, pero nunca me he dormido con el carro en movimiento ya que si voy acompañado converso, y si voy solo canto y hablo conmigo mismo.


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista