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Drogas Narices frías y cabezas calientes con propensión irresponsable se emsanblan en el análisis del desbarajuste. Ahora otro ingrediente del crack financiero se evidencia en Wall Street.

Cocaína en las Bolsas

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El toro del auge daba signos de no poder mantener la testa tan alta, pero los chicos seguían apostando al alza.

“Uno de los secretos mas oscuros y perturbadores de Wall Street es el del consumo extendido de drogas –en particular de cocaína– entre los profesionales que compran y venden títulos y valores en los ‘trading rooms’ de alta presión de la actividad bursátil de Norteamérica.”
Octubre 3, 2008.
Chistopher Byron, NBC.

Un proceso judicial iniciado el 27 de septiembre en una corte de Nueva York por Sharpe Capital Inc., agencia de bolsa inscrita en Nasdaq, ha terminado de sacar los trapitos al aire.

El tema rondaba Wall Street desde hacía tiempo, pero como un asunto familiar embarazoso.

Nuestra “pichicata” andina, la cocaína, cuyo consumo no pocos asocian con el poder, el prestigio y el dinero, y cuyos efectos psicológicos incluyen la euforia y una sensación de seguridad extrema que se suma a las convicciones grandiosas y la consecuente propensión a tomar riegos irresponsables, ha ingresado en el corazón mismo del capitalismo contemporáneo y puede ser responsable más que parcial de las extravagancias financieras que han generado la grave crisis mundial actual.

El caso de Sharpe Capital Inc. es significativo porque se trata de una empresa mediana conocida con más de 300 empleados y oficinas en Nueva York, Florida, Nueva Jersey e Indiana que manejaba unos 8,000 títulos y recaudaba US$ 100 millones de ingresos brutos al año.

Un litigio entre los socios fundadores y el divorcio entre dos de sus principales y mas reputados ejecutivos, William Kirincich y su esposa Judy Payer , la han convertido a ella en una informante que no solo está revelando operaciones fraudulentas sino el uso generalizado de la cocaína entre el personal de la empresa, no sólo como estimulante “recreacional” en el trabajo sino como instrumento para comprar favores y obtener información privilegiada.

El contencioso busca recuperar US$ 2,975 millones en remuneraciones ilícitas presumiblemente obtenidas por él y otros ejecutivos desde 1995.

La cifra es, por cierto, muy superior a los “paracaídas dorados” cobrados recientemente por directivos de empresas quebradas mientras el gobierno de EE.UU. comenzaba a dispensar un primer “rescate” de US$ 700,000 millones.

El requerimiento, por lo tanto, parece estimulado, como tantos otros descomunales números que rondan este crash financiero del siglo XXI, por algún psicotrópico.

Drogas E Historia

Quizás el antecedente más notable del efecto trascendente que pueden tener los estupefacientes en la economía y en la propia historia lo constituyen las Guerras del Opio del siglo XIX.

En esos dos conflictos el Imperio Británico de la Reina Victoria, junto con Portugal y Francia, forzaron el ingreso y el tráfico de la “dormidera” en China para controlar el comercio en la región, provocando la caída de la Dinastía Oing.

China quedó postrada durante décadas, y a merced de Occidente y Japón, hasta que la revolución comunista de Mao y su posterior evolución despertaron al gigante que es hoy.

Los efectos psicológicos del opio son, por cierto, muy diferentes a los de la cocaína. Mientras que el consumidor del Papaver somniferum se sume en un sopor contemplativo, el del alcaloide de la Erythroxylum coca recibe un estímulo psicomotriz galopante.

Por eso, dicen varios observadores, las características de la droga de moda en las finanzas globales actuales adquieren rasgos de ciencia ficción cuando se combinan con la revolución cibernética que ha ensamblado las bolsas de valores del mundo en una suerte de operación continua.

Advertencias Claras

Evidencias de una mentalidad desorbitada, que pierde el sentido de las proporciones y el cielo es el límite, se habían dado antes.

En 1995, el Barings Merchant Bank, el más antiguo de Inglaterra, quebró cuando se descubrió que Nick Leeson, agente de bolsa suyo de 28 años que operaba desde la sucursal de Singapur, no era una “superestrella” precoz que estaba acumulando una ganancia sin precedentes de 1,300 millones de libras esterlinas sin que alguien pensara que eso era imposible, sino un Manrique desesperado que escondía esa pérdida.

El mundo se preguntó entonces cómo semejante falta de supervisión pudo haberse dado en la entraña misma del capitalismo digitalizado.

En enero del 2008, sin embargo, se registró un encore aun mayor.

La venerable Société Générale de Francia anunció que uno de sus funcionarios, Jérôme Kerviel, operador de bolsa de 31 años considerado como un “genio de la cibernética” por sus compañeros de trabajo, había abierto un hueco de 4,900 millones de euros.

Société Générale se salvó con aportes de J.P. Morgan y Morgan Stanley, pero ahora todo está que tiembla a pesar del rescate del gobierno francés.

Finalmente, este diciembre reventó la madre de todas las pirámides –la empresa de gestión de activos BMIS de Bernard L Madoff– con sus US$ 50,000 millones de déficit fraudulento e inconcebible colección de clientes ensartados.

Que entre las principales víctimas de Madoff no figuraran viudas inexpertas sino 23 bancos importantes da una idea del ambiente exuberante pero insensato que ha prevalecido en las alturas, una actitud generalmente asociada con un excesivo consumo de alcohol o de algún alcaloide.

Ingrediente Exótico

Cuando se habla de coca y cocaína hoy en el Perú se piensa en el VRAE, en las capturas de toneladas de clorhidrato en puertos y barcos, en fortunas lavadas y planchadas, en los decapitados de ciudad Juárez y los más de 4,000 muertos en México del año pasado.

También se estiman, con la ayuda de organizaciones como el Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (CEDRO), los efectos nocivos de diversos psicotrópicos en el individuo.

No nos son ajenas las ambivalencias criminales que se dieron a lo largo del Huallaga durante la época de Sendero.

Tampoco ignoramos que la invasión de Afganistán ha derivado en un aumento exponencial del tráfico de heroína debido a la tolerancia de las tropas aliadas hacia el sembrío de la amapola en su afán de derrotar al Talibán.

Pero esto de que a punta de “topetazos” Wall Street y otros altos estratos financieros hayan estimulado las operaciones que están terminando por gestar un fenómeno económico depresivo mundial –similar al que padecen los adictos cuando les falta la “merca”– es algo realmente exótico.

Exótico pero, de paso, no del todo desconocido en ciertos círculos precavidos.
El Banco de Crédito del Perú (BCP), por ejemplo, somete a una prueba capilar a todo postulante antes de integrarlo a su personal. Y no es la única empresa que ahora hace ese dopaje en el Perú.

Allá en Wall Street, sin embargo, parecen no ser tan rigurosos.

El 16 de abril del 2008, por ejemplo, un procurador federal anunció en Nueva York que 9 empleados en la empresa corredora de títulos y valores Brooks, Robins & Leeds, Inc. habían sido detenidos en vinculación a un caso de drogas. La cocaína andaba suelta allí y hasta se mencionó un caso de consumo compartido en una sesión de directorio.

El 17 el Comisionado de la Policía de Nueva York, Benjamín Ward, anunció que ese día la batida había sido de 114 personas en el área de Wall Street, incluyendo a más ejecutivos en sus oficinas y vendedores callejeros.

Pocos día después Davis, Polk & Wardwell anunció que había despedido a 3 funcionarios. Se trata de un estudio de abogados vinculado a Wall Street y había descubierto que sus beepers eran utilizados para comercializar cocaína entre algunos asociados y clientes.

Esta semana, finalmente, Larry Kudlow, destacada figura de Bear Stearns, comentarista distinguido de asuntos económicos en radio y TV, y otrora parte del equipo económico de Ronald Reagan, confesó públicamente y entre sollozos su adicción a la droga.

“En Wall Street, dijo, están los ‘productores’ y está el resto”. La presión para producir, confesó, lo llevó a los estimulantes.

Así resulta, pues, que el maridaje entre la cocaína y la elaborada timba financiera plagada de palancas y pirámides que reventó en el 2008 no ha sido ni es anecdótica.

Coincidencia Curiosa


- La bebida Coca-Cola terminó de librar su fórmula del último rastro del alcaloide de la coca en 1929, el año en que comenzó la Gran Depresión en Estados Unidos y los trastornos mundiales de los años 30.


 


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