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Seguridad Almirante José Aste deja la jefatura del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y habla por primera vez de la batalla contra Sendero en Viscatán.

Despidiéndose del VRAE

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Almirante José Aste (57) arriba a Puerto Unión Mantaro, en la entrada de Viscatán, poco después de iniciada la ofensiva. El uniforme de campaña le da el aspecto juvenil de las tropas.

La gestión del vicealmirante AP José Aste Daffós, 57, al frente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, el año que pasó, estuvo signada por un suceso singular. Aste y el ahora jefe del Ejército, general Otto Guibovich, dirigieron una de las operaciones más ambiciosas de los últimos años: la toma de Viscatán, el hasta hace poco bastión inexpugnable de Sendero Luminoso (SL) en el Valle de los Ríos Apurímac-Ene (VRAE).

La última incursión en Viscatán había ocurrido en 1999, como respuesta a la emboscada senderista de un helicóptero MI-17 con personal del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) en Anapati, Junín. Fue una operación que duró una semana y que no tuvo ningún resultado concreto.

Esta vez la cosa fue en serio. Las tropas combinadas de las Fuerzas Armadas y la Policía, juntas por primera vez, intervinieron Viscatán en agosto pasado y establecieron diversas bases temporales en la zona.

Los subversivos, refugiados en la espesura de la selva, respondieron con emboscadas y hostigamientos que aún no cesan. Las operaciones serán dirigidas ahora por el general de división EP Víctor Contreras, quien relevó a Aste el lunes 1. Especialista en guerra de superficie y con 35 años cumplidos al servicio de la Marina, el almirante Aste recibió a CARETAS en su casa de San Borja esta semana y brindó detalles inéditos de la planificación y ejecución de la batalla que se libra en el corazón de Sendero.

–¿Cuándo empezó a gestarse el llamado operativo ‘Excelencia 777’?
–Desde principios de año. El objetivo era cortar el suministro de dinero del narcotráfico al terrorismo y cortarle también el apoyo logístico a Sendero. Ellos se mantienen allí por la geografía que es muy complicada; la pobreza extrema en la zona; la posibilidad de que esa gente se dedique a la coca y su alianza con el narcotráfico.

–¿Qué tan importante era tomar Viscatán?
–Importantísimo. Viscatán era una ruta importante del narcotráfico. Les cortamos el suministro logístico. Eso ha implicado para ellos entrar en una situación bastante conflictiva. Mucha gente está desertando (de las filas de Sendero). Esa es la información que tenemos. Por eso es que ‘José’ (mando político) ha sacado un comunicado a la población. Él esta dirigiéndose a su gente.

–En dicho comunicado, Sendero dice que está ganando la batalla.
–Ese documento es una prueba clarísima de que están golpeados. ‘José’ le dice a su gente que no les crean a los militares. Es una acción psicológica.

–¿Cuántos hombres y dinero se ha invertido en la operación?
–Hemos recibido un monto adecuado para equipos de comunicación, transmisores, equipamiento, etc. Hay 800 hombres en Viscatán, pero en la periferia alrededor de 2,500. Aunque en todo el VRAE hay más gente.

–¿Cuáles han sido los logros de la ofensiva hasta el momento?
–El logro principal ha sido controlar Viscatán, que era su base de apoyo revolucionaria. En el campamento senderista de Bidón encontramos un documento con referencias a Mao Tse-tung en el que se dice que si no hay base de apoyo, la revolución no puede sobrevivir. Ese ha sido un golpe fuerte para ellos, porque se ha restado su capacidad logística. Hemos ocupado también Unión Mantaro y Sanabamba, otros puntos estratégicos.

–Lo paradójico es que no han capturado a ningún senderista, almirante.
–Es bastante difícil. Ellos están en sitios inexpugnables, conocen bien el terreno desde hace 20 años. Mientras que uno avanza con mucho cuidado, digamos 100 metros en 10 horas, ellos lo hacen rapidísimo. Conocen hasta los árboles. Cuando nosotros entramos a Viscatán hubo enfrentamientos. Algunas personas han visto charcos de sangre, pero los terroristas sacan a sus muertos y se llevan sus armas, precisamente para dar la impresión de que no han tenido ninguna baja. ¿Por qué las Fuerzas Armadas no van a recuperar esos cuerpos? Porque los terroristas están escondidos en diferentes lugares y siembran el área con trampas cazabobos. Cuando hay un hostigamiento contra nuestras bases inmediatamente salimos y actuamos, pero no nos vamos a poner a buscar cadáveres en esa maraña.

–¿Cuántos senderistas han sido abatidos hasta ahora?
–La información de inteligencia nos dice que unos 20.

–¿Cuántos son y qué tipo de armas poseen los senderistas?
–Son unos 350 en la fuerza principal. Utilizan fusiles AKM y Galil.

La Segunda Fase


–Algunas versiones indican que, debido a los hostigamientos, las Fuerzas Armadas abandonaron Bidón, un lugar ya conquistado.
–Esa fue una base temporal. Cumplió su cometido. Después se evaluó que era muy complicado el abastecimiento logístico y que no era tan importante estar en el mismo sitio. Nos hemos ubicado en otro lugar desde donde podemos tener el control de Bidón.

–Se ha dicho también que la inteligencia militar en la zona es mínima.
–Hemos creado un componente de inteligencia en el VRAE, un componente especial para unificar toda la inteligencia táctica de la zona.

–¿Cómo explicar el ataque contra un helicóptero militar, el 28 de diciembre?
–Eso prueba la importancia que (los senderistas) le dan a Viscatán. El hecho de que hasta ahora estén hostigando, tratando de volver a ingresar ahí, sugiere que están desesperados. Nosotros repelemos el ataque, pero a veces hay heridos producto de los combates. Las Fuerzas Armadas tienen una estrategia y la están ejecutando. Se van a ver resultados de todas maneras.

–¿Cómo evitar los excesos y violaciones a los derechos humanos?
–Debemos tener mucho cuidado con el tema de los Derechos Humanos. Estamos adoctrinando a nuestra gente, haciendo mucha docencia en este tema. No podemos actuar de forma que no sea cuidadosa y en base a la información de inteligencia precisa. La consigna es evitar daños colaterales.

–Pero el ministro de Defensa atacó a las ONGs que vigilan el tema de los derechos humanos y llamó terroristas a los pobladores de la zona.
–Hay gente que apoya, que forma parte de la fuerza base de los terroristas, que están peleando con ellos o que los ayuda. ¿A quiénes les conviene frenar a las Fuerzas Armadas? A los narcos y terroristas que tienen dinero y que quieren que se mantenga el estatus. Eso ocurre en todo el VRAE.

–¿Hasta cuándo continuará la campaña militar en Viscatán?
–La primera fase (de agosto a octubre) fue la operación en sí para ocupar Viscatán. En esta segunda fase vamos a consolidar posiciones y avanzar.

–¿Se logrará, finalmente, la captura de los mandos senderistas?
–Creo que con buena inteligencia se va a lograr. La inteligencia cada vez es más específica. No puedo decir dónde ni cuándo, pero sí puedo señalar que si nosotros actuamos cortando las rutas, bloqueándoles el soporte logístico y el ingreso de dinero del narcotráfico, ellos van a ir disminuyendo y se van a quedar cada vez más solos. Los vamos a ir ahogando. (Américo Zambrano)


 


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