Historia Una cronología comparada entre Obama y Martin Luther King.
Vidas Paralelas
SI Martin Luther King viviera, con 80 años recién cumplidos, vería el próximo 20 de enero el nombramiento de Barack Obama como el primer presidente negro de Estados Unidos. Durante su campaña, Obama jugó a representar el sueño del pastor asesinado en 1968. Aceptó la nominación a la presidencia por el Partido Demócrata acompañado por los hijos de Luther King y en el mismo día del 45 aniversario del su famoso discurso “Tengo un sueño”.
Pero Obama no cuenta con la simpatía de todos los familiares del activista. Para Alvear King, sobrina de Martin Luther King, el apoyo del presidente electo hacia el aborto se contrapone a la lucha por los derechos civiles llevada a cabo por su tío, ya que el principal derecho es el derecho a la vida. Otros norteamericanos creen que las diferencias entre ambos comienzan desde sus orígenes. Mientras que Luther King representa al afroamericano sureño, hijo de esclavos y víctima de racismo, Obama es un mestizo, hijo de un negro africano y una madre blanca, y con una infancia acomodada.
Luther King nunca postuló a un cargo público, principalmente porque a mediados del siglo XX era imposible que un ciudadano negro resultara electo. Ambos lucharon por los derechos civiles de los afroamericanos: Luther King en las calles y Obama desde una consejería jurídica en Chicago. Luego Barack Obama fue elegido como senador y presidente. Su victoria, incluso en estados conocidos como racistas, fue posible gracias a la lucha del pastor.
Comerciantes estadounidenses también sacan provecho de la asociación entre Luther King y Obama. Camisetas con el rostro de ambos y la frase “el sueño hecho realidad” se venden como pan caliente desde el día de las elecciones. La familia del fallecido activista no respalda la venta de estos artículos porque no pagan derechos de autor y pueden desgastar la “marca” Luther King, que al año genera ganancias de 800,000 dólares. Toda una fortuna para ambulantes que han perdido su trabajo por la crisis y que Obama sueña con acabar. (ACD)