Personajes La artista de televisión habla en exclusiva sobre su juicio, su encuentro con Magaly en prisión y su probable salida del penal.
Malú Costa: La Actriz Cautiva
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Con el pabellón 3A del penal de fondo, Malú utiliza una mesa del patio como su propia pasarela. |
Osada, es la palabra que define a María Luisa Costa Pacheco (29) ‘Malú’. La misma osadía que la llevaba a participar en 1996 de un casting para modelos de 1.70 m cuando ella sólo mide 1.65 m o actuar cuando no tenía ninguna preparación. Mientras se consolidaba en el modelaje y la actuación, los escándalos la perseguían.
Primero fue un ampay con el futbolista Aldo Olcese que le valdría infausto sobrenombre y, luego, la detención junto a su ex pareja Juan José Gazzo Orbegozo ‘Seven’ por tráfico de drogas: éxtasis y marihuana.
Desde el penal Santa Mónica, persiste en reafirmar su inocencia. Malú fue condenada en el 2008 a 8 años de prisión por posesión de drogas con posible comercialización. Los argumentos fueron que estaba en el auto junto a ‘Seven’ y que se le encontró marihuana en su cuarto. “Sólo era para mi consumo”, se defiende la actriz. Gazzo aseguró que ella era inocente.
En el penal duerme en un salón junto a otras 100 presas. Los 2 minutos del terremoto del 15 de agosto del 2007 los soportó encerrada en su celda del tercer piso, rodeada de los gritos de sus compañeras. Al principio, algunas presas la consideraban sobrada. Sonríe casi siempre, salvo cuando habla de sus padres: “Verlos hacer largas colas en la puerta del penal con el calor, que los revisen hace que te duela mucho”, señala. Su frágil y dulce apariencia contrasta con las paredes descascaradas y las lúgubres rejas de la cárcel.
Luego de 29 meses presa, Malú va a pedir su semilibertad en febrero. “Este año de todas maneras estoy afuera”, asegura.
–¿Cuándo entró Angie Jibaja, otra actriz, la ayudaste?
–Sí. Somos amigas y siempre nos damos la mano. Cuando la vi entrando fue bien chocante. Ver esos paparazzi en la puerta tomándole fotos. Es horrible. Los policías te agarran, te jalonean y te llevan adentro. En ese momento te das cuenta que ya no eres dueña de ti. Lo vuelves a vivir cuando ves a una amiga tuya pasando por eso.
–¿Cómo fue cuando trasladaron a Magaly acá?
–Igual. Hasta lloré cuando la trajeron.
–¿Llegaste a hablar con ella?
Simplemente, preguntarle cómo estaba. Que sepa que pueda contar conmigo de alguna forma. Ella no salió mucho de Prevención. Participó en algunos talleres de manualidades.
–¿No hay rencor de parte tuya hacia ella?
–No. Nunca le he echado la culpa a ella de los errores que puedo haber cometido. Sé muy bien que como persona pública me he debido de cuidar.
–¿Y hacia Juan José Gazzo? ¿A él lo has perdonado?
–Claro que sí. Siempre va a ser mi amigo. Cuando me sentenciaron quería echarle la culpa a alguien y al que más rápido podía echarle la culpa era a él. Lo llegué a odiar.
–¿La droga que estaba en el carro era tuya?
–No. Las pastillas de éxtasis las encontraron dentro de la ropa de Juan José. El carro era mío, pero no podía manejar porque estaba recién operada. Incluso el doctor Mario Cabani tuvo que sacarme los puntos de una liposucción en la carceleta de la Dinandro.
–¿Eres inocente?
–Sí. Traficante no soy, ni he sido ni seré jamás. La policía dijo que yo pertenecía a una mafia internacional de tráfico de drogas. No salgo en los videos de seguimiento. Decían que mi casa era el centro de operaciones. Estoy pagando una sentencia más alta que la de una burrier y a mí no me encontraron ni una sola pastilla.
–¿Sólo has consumido marihuana?
–Sí. Pero no me estaba haciendo daño ni faltaba a las grabaciones. Siempre sabía mi letra. Ahora he dejado la marihuana por completo.
–¿Consumías éxtasis?
–Probé alguna vez. El ambiente de la droga es vacío. Cuando estás chibola lo pruebas y sientes que no pasa nada, pero después te saca el ancho al cuerpo.
–¿En los 2 meses de relación con Juan José nunca te diste cuenta de nada?
–No. He visto gente con más marihuana que no está acá adentro. Ni siquiera sabía que tenía antecedentes por venta de droga. Me enteré de eso en la carceleta.
–¿En qué talleres te has metido en el penal?
–Mayormente manualidades, pintura, trabajos en trupán, joyería. Para que te de disminuyan la sentencia te piden que participes en talleres.
–¿Para cuándo vas a pedir tus beneficios penitenciarios?
–En febrero presento la carpeta. Espero salir a finales de marzo o los primeros días de abril. Quiero poner mi propia empresa. No quiero dejar la actuación, pero me toca trabajar para mí. (Ana Cecilia Deustua)
Sicodelia Veraniega
170,000 peruanos han consumido éxtasis.  |
Una pastilla de éxtasis cuesta entre 10 y 15 dólares. |
La llegada del sol no sólo conduce a los limeños hacia los balnearios del sur. Dealers de drogas sintéticas también pululan por las playas buscando clientes. “En el verano se incrementa el consumo de éxtasis”, sentencia Milton Rojas, responsable del programa “Lugar de Escucha” de CEDRO.
La última encuesta de esta organización indica que más de 170,000 peruanos han consumido éxtasis alguna vez en su vida. El consumo es mayor entre los jóvenes de 19 a 24 años, pero niños de 13 años ya han probado esta droga. La mezcla del éxtasis con el alcohol puede ser mortal.
Según el doctor Rojas, el perfil de un consumidor de éxtasis es muy fácil de identificar: “Son jóvenes con estudios superiores, de estrato alto o medio alto, que consumen no solamente una droga sintética sino también otros estimulantes como la metanfetamina, cristal, ketamina o polvo de ángel. Toman bastante bebida energizante. Están muy involucrados con la música y la cultura electrónica”.
El precio de una pastilla de éxtasis se ha abaratado. Si a finales de los noventa, cuando hizo su aparición, costaba 40 dólares, hoy puede valer entre 10 y 15 dólares. La venta se realiza a través del celular o el Internet. Aunque siempre aparece algún dealer merodeando por las discotecas. A finales del verano pasado, la Comisaría de Asia capturó a dos jóvenes que vendían éxtasis en la puerta de la discoteca La Huaka (CARETAS 2018).
Por si fuera poco, CEDRO ha registrado que un 7.54% de los participantes del Lugar de Escucha son adictos a otras drogas sintéticas como la metanfetamina, cristal y ketamina. Todas ellas rondan la juerga playera del sur.