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Cine Desde las entrañas del célebre Festival Internacional de Cine.

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Incógnito Gustavo Bueno, enviado especial de CARETAS para el festival de cine.

Corría el mes de febrero del 76. Eran tiempos de Guerra Fría. Pero esto no soliviantaba a los cubanos para los cuales la palabra “frío” no existe. Por el contrario, las ya de por sí cálidas calles de La Habana (ciudad en la que a la sazón me encontraba) se calentaban aún más con la expectativa que despertaba un eventual encuentro en el encordado entre dos gigantes del boxeo: Teófilo Stevenson, hipercampeón olímpico y orgullo máximo de los isleños y el entrañable Muhamad Alí. Pero dicho evento no se realizó jamás y –para suerte del deporte y de la historia– ninguno de ellos tuvo la ocasión de lanzar ese desgraciado cachetazo que trajera consigo (como fatal consecuencia) la mella en la gloria del otro.

Hoy 32 años después me vuelvo a encontrar en La Habana. El motivo: un paquete de viajero muy barato. El pretexto: cubrir para CARETAS parte del Festival Internacional de Cine de La Habana que en esta oportunidad llega a su trigésima edición. Ya no hay Guerra Fría, más bien calentamiento global. Y la temperatura en la ciudad –sobre todo para los que no somos visitantes frecuentes– puede llegar a extremos insospechados al cruce de una habanera de falda corta.


 


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